Un equipo internacional de investigadores publicó una un nuevo informe del panorama de emisiones contaminantes empleados para estudiar el calentamiento global. Esto provocó un intenso debate público.
No es habitual que los documentos técnicos sobre modelización del clima desencadenen un acalorado debate público o atraigan la atención de la Casa Blanca.
Pero eso es lo que ha ocurrido recientemente después de que un equipo internacional de investigadores publicara una importante revisión de los escenarios de emisiones utilizados para estudiar el calentamiento global.
Cuando los científicos intentan modelar el grado de calentamiento que podría alcanzar la Tierra este siglo, suelen considerar una serie de posibilidades sobre la cantidad de contaminación que los seres humanos podrían emitir a la atmósfera para calentar el planeta. Estos escenarios se actualizan cada siete años aproximadamente.
En esta última actualización, los investigadores abandonaron un terrible -y a menudo criticado- escenario de altas emisiones conocido como RCP8.5 que se ha citado de forma destacada en miles de estudios climáticos durante la última década. Los autores dijeron que el escenario era ahora "inverosímil" dadas las tendencias energéticas recientes.

Se abrieron dos rondas de conversaciones, pero persisten los bloqueos y se agrava el desabastecimiento.
Esto provocó debates entre los científicos. Durante años, los detractores del escenario de altas emisiones habían argumentado que siempre fue poco realista, en parte porque preveía que los países quemarían carbón a tasas absurdamente elevadas. Sostenían que cualquier estudio o reportaje periodístico que se basara en ese escenario exageraba los riesgos del cambio climático. ¿Por qué, se preguntaban ahora esos críticos, se tardó tanto en corregir el rumbo?
Otros investigadores, sin embargo, señalaron que los científicos aún no pueden descartar un calentamiento extremo, aunque las probabilidades sean bajas, y que hay buenas razones científicas para estudiar escenarios de altas emisiones.
El pasado fin de semana, el presidente Donald Trump intervino, e insinuó que la revisión demostraba que el calentamiento global no era una amenaza y que "el Comité de Alto Nivel sobre el Clima de las Naciones Unidas acaba de admitir que sus propias proyecciones (RCP8.5) ¡estaban EQUIVOCADAS! ¡EQUIVOCADAS! ¡EQUIVOCADAS!"
La mayoría de los científicos climáticos aún afirman que el calentamiento global es un problema grave y que incluso los escenarios de emisiones medias más plausibles pueden entrañar graves peligros. Pero el nuevo documento ha planteado preguntas sobre si algunos de los riesgos del cambio climático se han comunicado mal o se han exagerado en los últimos años, y sobre cuál es la mejor manera de pensar sobre esos riesgos en el futuro.
Los orígenes de un escenario atroz
Cuánto se calentará el mundo depende de dos grandes factores: cuántos gases de efecto invernadero emitirán los seres humanos al quemar combustibles fósiles y talar bosques, y cómo responderá físicamente el clima de la Tierra.
Predecir las emisiones del próximo siglo es extremadamente difícil, ya que depende en gran medida del crecimiento económico futuro y de los cambios tecnológicos. Así que los científicos intentan considerar un amplio abanico de posibilidades.
A principios de la década de 2010, los científicos climáticos crearon un conjunto de escenarios estandarizados de emisiones bajas, medias y altas. El objetivo, dijeron, era capturar todos los resultados plausibles, incluso los improbables. La más alta, RCP8.5, preveía que, aproximadamente, las emisiones anuales de dióxido de carbono se triplicaran este siglo.
Todos los escenarios, una vez introducidos en complejos modelos informáticos del clima de la Tierra, proyectan un calentamiento futuro significativo, que provocará un aumento de las olas de calor, la subida del nivel del mar, incendios forestales, sequías y otros cambios. Sin embargo, el RCP8.5, el escenario de altas emisiones, es con diferencia el que produce los resultados más atroces.
Prevé un aumento de la temperatura media de la Tierra de unos 4,4 grados Celsius para 2100, en comparación con los niveles preindustriales. En cambio, según el RCP4.5, un escenario intermedio, los modelos sugieren que la Tierra se calentaría unos 2,7 grados Celsius. Es una gran diferencia, ya que cada grado conlleva efectos sustancialmente más graves.
Algunos estudios han concluido que, bajo el RCP8.5, grandes franjas del planeta podrían experimentar con regularidad días más calurosos de lo que el cuerpo humano puede tolerar. Los riesgos de "puntos de inflexión" catastróficos, como la extinción generalizada de las selvas tropicales o la desintegración de las capas de hielo polares, también son mucho mayores.
Pero durante mucho tiempo ha habido confusión sobre lo que representaba el RCP8.5 y cómo debía utilizarse.
La vía de altas emisiones no pretendía ser una predicción, sino más bien el "peor de los casos", dijo Detlef van Vuuren, científico climático de la Universidad de Utrecht y figura destacada en el desarrollo de escenarios. "Se trata simplemente de explorar qué ocurre si acabamos con emisiones mucho más altas de las que esperamos".
A muchos científicos les resulta útil sondear tales hipótesis. Los modelos climáticos a menudo tienen dificultades para captar dinámicas como el posible colapso de las capas de hielo con un calentamiento moderado, aunque se trate de una cuestión de suma importancia para el mundo real. Así que los científicos suelen utilizar un escenario de altas emisiones en sus modelos para establecer un límite superior, por ejemplo, para el posible aumento del nivel del mar.
"Gran parte de la investigación climática consiste en comprender cómo se comporta el sistema climático de la Tierra en determinadas condiciones, más que en una afirmación sobre lo que es más probable que ocurra en el futuro", dijo Robert Kopp, científico del clima de la Universidad de Rutgers. "Ambas son importantes, pero se trata de dos cuestiones distintas".
Sin embargo, esa distinción a menudo se ha perdido.
Muchos estudios científicos se han referido de manera errónea al RCP8,5 como un escenario de "normalidad", lo que sugería que este era el camino que la humanidad seguía actualmente. Las noticias sobre la investigación climática a menudo destacaban los resultados basados en el RCP8.5 como una imagen de lo que el mundo puede esperar a menos que los países reduzcan drásticamente sus emisiones, lo cual tampoco es correcto.
Un estudio publicado en Science, por ejemplo, analizaba cómo el aumento de las temperaturas podría causar un menor rendimiento agrícola o muertes por calor en Estados Unidos, lo que perjudicaría la economía. Aunque ese estudio exploraba numerosos escenarios perjudiciales, los daños estimados más elevados basados en la RCP8.5 fueron un foco principal y recibieron más atención, incluso en The New York Times. (Muchos otros artículos sobre el clima han sido más cuidadosos, y han destacado cómo escenarios más plausibles de emisiones medias podrían afectar, por ejemplo, al calor extremo o a las inundaciones).
Algunos científicos pronto empezaron a cuestionar lo que consideraban una atención desproporcionada al escenario de altas emisiones.
En 2017, un estudio de Justin Ritchie y Hadi Dowlatabadi señalaba que el RCP8.5 preveía una expansión quíntuple del uso mundial del carbón, incluido el abastecimiento de automóviles con líquidos a base de carbón, lo que, según explicaban, era "excepcionalmente improbable".
Otro artículo publicado en Nature en 2020 afirmaba que las recientes tendencias energéticas mundiales, incluido el descenso del costo de las energías renovables, hacían que la vía de altas emisiones fuera "cada vez más inverosímil" y que las vías de emisiones medias parecían mucho más probables. Los autores advirtieron que el RCP8.5 no debía citarse como "normalidad".
Sin embargo, muchos legisladores e investigadores siguieron insistiendo en el escenario de altas emisiones durante años, dijo Roger Pielke, Jr. miembro del American Enterprise Institute y uno de los principales críticos del uso del RCP8.5. Los bancos centrales lo utilizaron para comprobar si las instituciones financieras están preparadas para los efectos del cambio climático. Los gobiernos lo utilizan a menudo para planificar la adaptación, y las compañías de seguros para fijar las tarifas.
"Hace una década que sabemos que este escenario es inverosímil, y que la comunidad empezó con mal pie desde el principio, cuando se creó este conjunto de escenarios", dijo Pielke.
Si los últimos 15 años de mensajes sobre el clima se hubieran basado en un escenario más realista, añadió, "no haría que el cambio climático desapareciera, pero sin duda haría que el cambio climático pareciera mucho menos apocalíptico, parecería más un riesgo importante con graves consecuencias".
Muchos en la derecha política, incluidos funcionarios del gobierno de Trump, han citado el mal uso del RCP8.5 como motivo para desestimar la ciencia climática por considerarla excesivamente alarmista. Matthew Burgess, economista medioambiental de la Universidad de Wyoming, dijo que los científicos, a su vez, se mostraban a menudo excesivamente defensivos sobre el tema, lo que alimentaba la polarización.
Algunos científicos dicen ahora que la hipótesis se comunicó a menudo mal.
"El PCR8,5 nunca pretendió ser un escenario habitual, pero a menudo ese punto se perdió, a medida que lo utilizaba más y más gente", dijo Joeri Rogelj, científico climático del Imperial College de Londres.
Un cambio hacia nuevos escenarios
Los nuevos escenarios de emisiones, publicados el mes pasado, son un intento de crear mejores datos para la próxima generación de modelos climáticos.
Los autores dijeron que habían descartado el escenario RCP8.5 porque "se había vuelto inverosímil" gracias a las medidas que los países han tomado para hacer frente al cambio climático. (Algunos expertos rebaten este razonamiento y afirman que el RCP8.5 nunca fue plausible). Aunque los autores proponen nuevos escenarios de altas emisiones que podrían dar lugar a niveles de calentamiento estimados igualmente elevados más adelante en el siglo XXII, han añadido la advertencia de que no se trata de trayectorias habituales.
Los investigadores también descartaron algunos escenarios de emisiones muy bajas porque es improbable que los países reduzcan su consumo de combustibles fósiles tanto como muchos líderes mundiales habían pedido. En efecto, los escenarios son menos pesimistas pero también menos optimistas.
Además, los investigadores incluyeron una perspectiva de emisiones medias que pretende reflejar explícitamente las políticas gubernamentales vigentes. Ese escenario conduce a un calentamiento global de entre 2,5 y 3 grados Celsius para 2100, en comparación con los niveles preindustriales.
Esa cifra es inferior a las previsiones de temperatura del escenario RCP8.5 anterior. Pero los expertos advierten que incluso niveles moderados de calentamiento pueden plantear peligros significativos. Durante más de una década, los líderes mundiales se han comprometido a mantener el calentamiento "muy por debajo" de los 2 grados Celsius para evitar lo que consideran riesgos inaceptables. (El planeta ya se ha calentado aproximadamente 1,3 grados desde la época preindustrial).
"Es una buena noticia que podamos abandonar el escenario de emisiones más elevadas", dijo Rogelj. "Pero la otra cara es que también estamos descubriendo que los riesgos para niveles inferiores de calentamiento suelen ser peores de lo que pensábamos".
Por ejemplo, con 2 grados Celsius de calentamiento, el mundo podría perder la mayor parte de sus arrecifes de coral, y 410 millones de personas más de las zonas urbanas podrían sufrir escasez de agua debido a graves sequías, según una reciente evaluación climática de la ONU. A 3 grados, los daños globales por inundaciones podrían triplicarse sin adaptación, mientras que más de una cuarta parte de las especies vegetales y animales terrestres conocidas podrían enfrentarse a un alto riesgo de extinción.
También sigue habiendo mucha incertidumbre sobre cuánto se calentará exactamente la Tierra con un nivel determinado de gases de efecto invernadero en la atmósfera. Esto significa que el mundo podría calentarse aún más de lo que prevén los modelos, incluso si no se cumplen los supuestos concretos sobre la combustión de carbón del RCP8.5.
Hausfather, climatólogo de Berkeley Earth, dijo: "Hay que tener en cuenta cómo responden al calentamiento todas las retroalimentaciones del sistema climático, como las nubes, la nieve, la capa de hielo y el vapor de agua de la atmósfera. "Si se juntan todos esos elementos, se obtiene realmente una gama bastante amplia de posibles resultados este siglo, incluso en un escenario de emisiones medias".
A pesar de los nuevos escenarios, no es factible que los científicos den marcha atrás rápidamente y rehagan los estudios anteriores, dijeron los expertos, ya que los complejos modelos climáticos informáticos que simulan la atmósfera y los océanos de la Tierra tardan meses en ejecutarse.
Pero los investigadores afirman que sería imprudente descartar todos los estudios anteriores que analizaron el RCP8,5. Muchos riesgos climáticos varían linealmente con la temperatura, por lo que esas investigaciones pueden seguir aportando ideas sobre un mundo con menos emisiones. Algunos trabajos recientes también sugieren que incluso los escenarios de emisiones medias pueden provocar impactos extremos, como graves sequías en regiones productoras de alimentos, que antes se pensaba que solo se producían en escenarios de emisiones altas.
"Si trabajas en la adaptación local y tratas de averiguar a qué altura construir un dique, sin duda querrás tener en cuenta qué es lo peor que puede ocurrir", dijo Madison Condon, profesora adjunta de Derecho en la Universidad de Boston, quien trabaja en la adaptación climática.
Fuente: TN.com