El secretario de Defensa, Pete Hegseth, justificó ante el Congreso la suba del presupuesto bélico y afirmó que el país mantiene reservas militares suficientes
El Pentágono informó este martes que el gasto acumulado de la guerra contra Irán asciende ya a 29.000 millones de dólares, cifra que representa un incremento de 4.000 millones respecto a la estimación oficial de hace dos semanas.
El dato fue presentado por el responsable financiero interino del Departamento de Defensa, Jules Hurst, durante una audiencia en el Capitolio sobre el presupuesto militar solicitado para el año fiscal 2027.
Hurst explicó que el cálculo anterior, de 25.000 millones, había sido realizado a finales de abril, pero que el equipo de control de gastos y la oficina del contralor revisan constantemente la proyección a medida que surgen nuevas necesidades.
"Ahora pensamos que la cifra real está más cerca de 29.000 millones de dólares", afirmó, al tiempo que señaló que el monto contempla principalmente el reemplazo de equipos, operaciones, mantenimiento y reabastecimiento de municiones.
Durante su intervención, Hurst reconoció que el monto actualizado aún no incluye el costo total de las reparaciones necesarias para restaurar instalaciones estadounidenses dañadas en ataques iraníes.
"Esa partida adicional hará que el total aumente aún más en las próximas semanas", anticipó.
Jules W. Hurst, director financiero interino del Pentágono, durante una audiencia en el Capitolio donde el Departamento de Defensa actualizó el costo de la guerra contra Irán
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, compareció ante el Congreso el mismo día que la inflación interanual en Estados Unidos alcanzó el 3,8%, empujada, en parte, por el encarecimiento de la energía y la presión global derivada del conflicto.
Hegseth defendió la solicitud de presupuesto de defensa para el próximo año, que supera el billón y medio de dólares, aunque ese monto no incluye la financiación específica para la campaña militar en Irán.
Representantes de ambos partidos reclamaron a la administración que acelere el envío de la solicitud presupuestaria extraordinaria vinculada a la guerra, buscando garantizar la supervisión legislativa de un conflicto que sigue sin autorización formal del Congreso.
"Necesitamos saber cuánto dinero se requiere para financiar operaciones, mantener buques, reponer municiones y cubrir los costos de combustible y reparación de infraestructura dañada", exigió la congresista demócrata Betty McCollum.
El debate sobre la transparencia y la magnitud del gasto militar fue uno de los ejes de la jornada en el Capitolio. El senador Mark Kelly expresó sus reservas sobre la suficiencia de los inventarios de misiles Tomahawk y Patriot, advirtiendo que el ritmo de reposición será lento y que la campaña ha tensado los recursos estratégicos de Estados Unidos.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, justificó ante el Congreso la suba del presupuesto bélico y afirmó que el país mantiene reservas militares suficientes
Hegseth, por su parte, minimizó el riesgo de agotamiento de reservas y aseguró: "Sabemos exactamente con qué contamos. Tenemos lo que necesitamos".
La audiencia se desarrolló en medio de un ambiente político tenso, con protestas de ciudadanos que se oponen a la guerra y con legisladores demócratas cuestionando la falta de claridad en los objetivos finales de la intervención. "Al final, la pregunta es: ¿qué hemos logrado y a qué costo?", planteó la representante Rosa DeLauro.
En paralelo, la tregua con Irán tambalea tras el rechazo de Donald Trump a la última oferta presentada por Teherán. El presidente estadounidense insistió en que no está dispuesto a aceptar un acuerdo que no contemple todos los objetivos estratégicos de Washington.
"No tengo apuro en sellar un pacto si no cumple nuestras metas. El bloqueo naval da ventaja a Estados Unidos en las negociaciones", sostuvo Trump ante la prensa.
Funcionarios del Pentágono admitieron que la cifra total del conflicto seguirá evolucionando mientras continúen las operaciones y se sumen los gastos de recuperación de infraestructura. Aunque la Casa Blanca mantiene que la presión militar disuade a Irán de avanzar en su programa nuclear, la falta de un balance detallado y la escalada de costos alimentan el debate sobre la sostenibilidad de la campaña y su impacto en la seguridad nacional y la economía estadounidense.