El cambio favorece la seguridad y la fluidez en los corredores donde se concentran quienes dependen de la bicicleta para trabajar
Nueva York ajustará la sincronización de semáforos en tres avenidas de Manhattan para que los ciclistas que circulan a 24 km por hora transiten por una ola verde, es decir, una secuencia continua de luces verdes, según informó este jueves el Departamento de Transporte de la ciudad (NYC DOT).
La iniciativa está diseñada para alinearse con la velocidad máxima permitida para bicicletas eléctricas y con una media operativa para bicicletas convencionales, con el propósito de fomentar desplazamientos más seguros para distintos modos de transporte.
El ajuste impactará directamente a los repartidores hispanos, quienes representan la mayoría de los trabajadores en bicicleta en Manhattan.
Según estimaciones de 2026 del Workers Justice Project -organización laboral- y el colectivo Los Deliveristas Unidos, más del 60% de los repartidores de aplicaciones en la ciudad son inmigrantes latinoamericanos, principalmente de México, República Dominicana, Honduras y Guatemala.
Estos trabajadores recorren diariamente entre 40 y 60 kilómetros, enfrentan jornadas de más de 10 horas y están sujetos a la presión de las plataformas digitales para entregar pedidos en plazos cada vez más cortos.
La implementación de la ola verde comenzará este mes en la Primera Avenida (de la calle Houston a la 19 Este), la Segunda Avenida (de Houston a la 32 Este) y en Hudson/Octava Avenida (de Canal a la 23), además del tramo de la Primera Avenida entre la calle 19 Este y la 34 Este, donde la sincronización se aplicará durante noches y fines de semana.
El NYC DOT precisó que, en pruebas previas en la Tercera Avenida, la nueva coordinación semafórica no modificó la velocidad vehicular diurna, pero sí redujo la nocturna; el objetivo principal es disminuir la cantidad de ciclistas -en especial repartidores- que cruzan en rojo para cumplir con los tiempos de entrega.

El 63% de los repartidores en bicicleta en Nueva York son de origen latinoamericano, según el Workers Justice Project
De acuerdo con un informe publicado por el Workers Justice Project en marzo de 2026, actualmente hay más de 65.000 repartidores activos en bicicleta en Nueva York, de los cuales el 63% son de origen latinoamericano.
El Departamento de Transporte de Nueva York confirmó que la comunidad hispana es ampliamente mayoritaria en el reparto urbano, fenómeno consolidado tras la pandemia y que persiste por la falta de alternativas laborales para migrantes recientes.
Durante 2025, el Departamento de Policía de Nueva York registró 21 muertes de repartidores en siniestros viales, la mayoría de origen latinoamericano. El NYC DOT detalló que 16 de los fallecidos eran usuarios de bicicletas eléctricas.
Además, el Workers Justice Project y Los Deliveristas Unidos reportaron que el 20% de los repartidores sufrió lesiones laborales durante el último año, y que el 78% de los repartidores gravemente heridos en accidentes de tránsito en la ciudad pertenecían a la comunidad hispana.
Medidas recientes y cambios normativos
El 27 de marzo de 2026, la administración del alcalde Zohran Mamdani eliminó las citaciones penales para ciclistas y repartidores por infracciones menores, aunque mantiene sanciones para acciones graves.
El municipio también implementó un programa obligatorio de capacitación en seguridad vial para repartidores de alimentos, en respuesta a los pedidos de organizaciones como el Workers Justice Project y Los Deliveristas Unidos.
La normativa obliga a las aplicaciones de entrega a reportar datos detallados de cada viaje y faculta al municipio a definir estándares de tiempo y regular las penalizaciones impuestas por las plataformas. El NYC DOT remarcó que la formación en seguridad será obligatoria para repartidores reincidentes en infracciones peligrosas.
Para Gustavo Ajche, cofundador de Los Deliveristas Unidos, la sincronización de semáforos puede reducir significativamente la exposición a riesgos en los corredores más transitados de Manhattan.
Ajche explicó que la presión de las aplicaciones lleva a muchos repartidores a cruzar en rojo para no perder tiempo ni ingresos, y que tener más luces verdes consecutivas ayuda a cumplir las entregas con menor exposición a peligros.
Además, detalló que las plataformas imponen penalizaciones económicas si los tiempos de entrega exceden los estándares, lo que obliga a maniobras peligrosas para evitar pérdidas de ingresos. Estas declaraciones fueron realizadas en marzo de 2026 durante una vigilia en Harlem tras la muerte del repartidor dominicano Darlyn Zacarías.
El Workers Justice Project subraya que la comunidad latina ha sido la más afectada por los accidentes viales recientes. En esa misma vigilia, la organización expuso que la mayoría de los fallecidos en accidentes de reparto eran inmigrantes hispanos y que, solo en 2025, el 78% de los repartidores gravemente heridos en accidentes de tránsito en la ciudad pertenecían a esta comunidad.

La coordinación de semáforos permitió reducir incidentes graves un 12% en Tercera Avenida y se espera replicar estos resultados en los corredores más transitados
El NYC DOT sostiene que la sincronización de semáforos ya implementada en avenidas como la Tercera Avenida redujo los incidentes graves un 12% y mejoró la fluidez para ciclistas y peatones, sin afectar negativamente el flujo vehicular.
Para 2026, el objetivo es extender esa reducción a los corredores donde circula la mayor cantidad de repartidores, con especial atención a las franjas nocturnas y de fines de semana, cuando el riesgo de accidentes se incrementa.
Desde la perspectiva del Workers Justice Project y Los Deliveristas Unidos, la ola verde representa un avance para la seguridad y el bienestar de los repartidores hispanos de Manhattan, aunque insisten en la necesidad de controles efectivos, educación vial y sanciones proporcionales para reducir los siniestros y garantizar condiciones dignas de trabajo.
Los repartidores latinos constituyen el principal grupo beneficiado por la reforma, ya que la coordinación de semáforos facilita cumplir los tiempos de entrega y disminuye la exposición a riesgos en las intersecciones más peligrosas.
Se espera que la medida derive en menos accidentes y en una mejora tangible de las condiciones laborales para quienes dependen de la bicicleta como sustento diario.