El incremento sostenido de las transacciones internacionales de hidrocarburos, facilitado por recientes medidas para aliviar restricciones, crea un escenario favorable para que actores como Chevron y Exxon realicen nuevas evaluaciones de su presencia
Las exportaciones de petróleo venezolano alcanzaron 1,23 millones de barriles diarios (bpd) en abril, el nivel más alto en más de siete años, mientras las principales petroleras estadounidenses evalúan su posicionamiento en el país tras el arresto de Nicolás Maduro en una intervención militar de Estados Unidos el pasado 3 de enero.
El repunte exportador -el mayor volumen mensual desde finales de 2018, antes de que Washington impusiera sanciones al sector energético venezolano- representa un alza del 14% respecto a marzo, cuando 61 buques transportaron 1,08 millones de bpd. En abril, ese número ascendió a 66 embarcaciones, según datos de movimiento de tanqueros y documentos de PDVSA, la petrolera estatal venezolana.
El incremento responde a un pacto de suministro entre los gobiernos del presidente estadounidense Donald Trump y la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, que habilitó licencias para flexibilizar las sanciones vigentes. El convenio permitió a socios de PDVSA y comercializadoras internacionales -entre ellas Vitol y Trafigura- recibir cargamentos para su venta a refinerías en Estados Unidos, Europa y Asia.
El principal destino del crudo venezolano en abril fue Estados Unidos, con 445.000 bpd exportados directamente, frente a los 363.000 de marzo. Las ventas a India subieron a 374.000 bpd -desde 342.000-, mientras los envíos a Europa crecieron a 165.000 bpd, contra 144.000 el mes anterior. Unos 187.000 bpd adicionales quedaron almacenados en terminales del Caribe para venta posterior.
Las comercializadoras movieron aproximadamente el 56% del total exportado, equivalente a 691.000 bpd. Chevron representó el 25%, con 308.000 bpd, por encima de los 267.000 de marzo. El refinador indio Reliance Industries recibió un cargamento directo de PDVSA y adquirió varios lotes adicionales a través de intermediarios, según los mismos datos; al menos tres superpetroleros fletados por la empresa aguardan turno de carga en puertos venezolanos, de acuerdo con registros de seguimiento de LSEG.
ExxonMobil, con sede en Houston (Texas), salió de Venezuela en 2007 después de que el entonces presidente Hugo Chávez nacionalizara los yacimientos operados por el sector privado. Ahora, la compañía estudia seriamente reinvertir en el país, según informó Bloomberg, y ya envió un equipo al terreno para evaluar las condiciones.
Su consejero delegado, Darren Woods, describió a Venezuela como "un recurso inmenso que ahora se abre de forma más libre al mundo" durante una conferencia de resultados con inversores este viernes. Woods señaló que ve con buenos ojos la coordinación entre la administración Trump, el gobierno venezolano y la industria para "moldear el contexto de oportunidad" que atraiga capital extranjero.
El directivo subrayó que Exxon ocupa una posición "única" para trabajar con el crudo pesado que predomina en las reservas venezolanas, dado que la empresa ha desarrollado tecnología para procesar ese tipo de petróleo a menor costo. "Hay mucho trabajo por hacer, pero creo que vamos a jugar un papel importante en traer esos barriles al mercado", afirmó Woods. El giro contrasta con sus propias palabras de meses atrás, cuando en una reunión en la Casa Blanca calificó al país de "no invertible", declaración que llevó a Trump a describir a Exxon como "demasiado astuta".
Chevron es la única gran petrolera estadounidense que permaneció en Venezuela cuando otras -ConocoPhillips y ExxonMobil incluidas- rechazaron en 2007 las exigencias de Chávez de obtener participación mayoritaria en los proyectos de la Faja del Orinoco. Hoy produce alrededor de 250.000 bpd en el país y mantiene una deuda pendiente de cobro de aproximadamente USD 1.500 millones por parte de PDVSA, registrada a finales de 2025.
Su consejero delegado, Mike Wirth, indicó que, con los precios actuales del crudo, esa deuda quedaría saldada hacia 2027, momento en que la empresa consideraría nuevas inversiones. Por ahora, Wirth precisó que Chevron reinvierte flujo de caja para sostener sus operaciones y que, aunque percibe "indicadores de desarrollo positivo", persisten interrogantes sobre las condiciones fiscales y los mecanismos de resolución de disputas. "Necesitamos ver más avances antes de que pongamos más capital a trabajar", subrayó.
A mediados de abril, Chevron firmó un intercambio de activos con el gobierno venezolano que le permite expandir su presencia hacia las regiones con los mayores yacimientos del país. Wirth no descartó el liderazgo de su compañía en el mercado: "En cualquier escenario, seguimos siendo el operador con ventaja establecida", afirmó.
Venezuela posee las mayores reservas probadas de crudo del mundo: unos 303.000 millones de barriles, equivalentes al 17% del total global. En marzo, la producción superó el millón de barriles diarios, de los cuales cerca del 25% correspondió a las empresas conjuntas de Chevron con PDVSA, según medios especializados.
Estados Unidos mantiene el control de los ingresos por ventas del país -miembro de la OPEP- a través de cuentas supervisadas por el Departamento del Tesoro. En abril, Venezuela también exportó 360.000 toneladas métricas de subproductos petrolíferos y petroquímicos, ligeramente por debajo de las 382.000 toneladas de marzo, e importó unos 141.000 bpd de nafta, frente a los 155.000 del mes anterior.