El secretario de Estado del gobierno de Donald Trump dijo que es "una oportunidad histórica" para lograr una solución permanente en la región.
Representantes de Israel y del Líbano iniciaron este martes negociaciones directas en Washington, en presencia del secretario de Estado Marco Rubio, para poner fin a los bombardeos e incursiones israelíes en su vecino del norte y los ataques de Hezbollah sobre territorio israelí.
El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, y su homóloga libanesa, Nada Hamadeh Moawad, se reunieron en la sede del Departamento de Estado en las primeras conversaciones directas en más de 30 años, aunque sin la participación del grupo chiíta Hezbollah, aliado de Teherán.
Al iniciar el encuentro, Rubio calificó la reunión de "oportunidad histórica" y afirmó que no solo se trata de abordar un posible alto el fuego sino "una solución permanente a 20 o 30 años de influencia de Hezbollah" en la región.
"Todas las complejidades de este asunto no se van a resolver en las próximas seis horas, pero podemos empezar a avanzar y crear el marco en el que algo pueda suceder, algo muy positivo", agregó el jefe de la diplomacia estadounidense.
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El presidente Javier Milei admitió que el último dato de inflación "es malo" y genera rechazo en el Gobierno, aunque aseguró que existen fundamentos para esperar una desaceleración en los próximos meses.
Además de Rubio, Leiter y Hamadeh, también participaron el consejero del Departamento de Estado, Mike Needham; el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz; y el embajador estadounidense en el Líbano, Michel Issa.
El embajador israelí en Estados Unidos, Yechiel Leiter, elogió el "maravilloso intercambio" en la primera ronda de conversaciones este martes, al afirmar que ambos países estaban "del mismo lado".
"Tuvimos un maravilloso intercambio de más de dos horas", dijo Leiter a periodistas al término del diálogo con la embajadora libanesa en el Departamento de Estado.
"Hoy descubrimos que estamos del mismo lado", declaró, y agregó: "Ambos estamos unidos en nuestra voluntad de liberar al Líbano de una potencia de ocupación dominada por Irán llamada Hezbollah".
Las conversaciones tuvieron lugar tras seis semanas de enfrentamientos entre Hezbollah e Israel en territorio libanés, donde más de 2000 personas murieron y más de un millón fueron desplazadas a causa de los ataques e incursiones israelíes desde el 2 de marzo.
El grupo chiíta libanés lanzó decenas de cohetes y misiles contra Israel, provocando decenas de víctimas.
Pese al alto el fuego acordado la semana pasada entre Estados Unidos, Israel e Irán, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, se negó a incluir al Líbano en ese pacto, y las hostilidades prosiguen.
Beirut, por su parte, se desmarcó de las negociaciones que el gobierno de Donald Trump y la República Islámica mantienen para poner fin al conflicto, con el objetivo de preservar una posición independiente.
El líder de Hezbollah, Naim Qassem, rechazó el lunes las conversaciones "sin sentido" con Israel y consideró que un cambio de estrategia como este requiere un previo consenso interno entre libaneses.
Las negociaciones podrían verse abocadas al fracaso debido a las profundas discrepancias entre ambas delegaciones.
El gobierno libanés abogó por un alto el fuego inmediato que abra la puerta a un diálogo más amplio sobre seguridad fronteriza, pero Israel descarta una pausa en las hostilidades y exige el desarme total de Hezbollah. Además, prepara la creación de "una zona de seguridad" en el sur del Líbano que le permita controla la franja entre la frontera y el río Litani.
Un funcionario del Departamento de Estado dijo a la prensa que estas negociaciones se celebran debido a "las acciones temerarias de Hezbolla".
"Israel está en guerra con Hezbollah, no con Líbano, por lo que no hay razón para que los dos países vecinos no dialoguen", afirmó.
(Con información de EFE)