Un informe del Pew Research Center reveló que, pese al crecimiento de los formatos digitales, la mayoría de los adultos sigue optando por libros impresos
A pesar del avance sostenido de la tecnología, los libros impresos siguen marcando el pulso de la lectura en Estados Unidos. Así lo revela un reciente informe del Pew Research Center, que muestra que el formato tradicional continúa siendo el preferido por la mayoría de los lectores, por encima de las versiones digitales y los audiolibros.
Según la encuesta realizada en octubre de 2025, el 75% de los adultos estadounidenses asegura haber leído al menos un libro -total o parcialmente- en el último año. Sin embargo, dentro de ese universo, los hábitos evidencian una clara inclinación hacia el papel: cerca de dos tercios de los encuestados optaron por libros impresos, mientras que una proporción considerablemente menor recurrió a ebooks o audiolibros.
Si bien la lectura se mantiene estable desde 2011, los formatos sí han experimentado cambios.
Un gráfico de barras revela que el 10% de las mujeres en Estados Unidos ha participado en un club de lectura, duplicando el 5% de los hombres y superando el 7% del total de adultos en los últimos 12 meses
En ese período, la lectura en papel cayó del 72% al 64%, mientras que los libros electrónicos crecieron del 17% al 31%. Los audiolibros también mostraron un fuerte avance, más que duplicando su uso. No obstante, el informe señala que esta transformación se desaceleró en los últimos años, con pocas variaciones desde 2021.
Este estancamiento reciente sugiere que, lejos de desplazar por completo al libro tradicional, los formatos digitales parecen haber encontrado un techo en su expansión. Para muchos lectores, el papel sigue ofreciendo una experiencia difícil de reemplazar, vinculada no solo a la lectura en sí, sino también al hábito, la concentración y el vínculo físico con el libro.
El estudio también expone diferencias marcadas según variables demográficas.
El nivel educativo aparece como un factor clave: el 88% de los graduados universitarios afirma haber leído al menos un libro en el último año, frente al 60% de quienes tienen secundaria o menos. A su vez, los menores de 50 años lideran el consumo de formatos digitales y audiolibros, mientras que los mayores siguen inclinándose por el papel.
Este gráfico de barras ilustra cómo los hábitos de lectura de libros en Estados Unidos difieren significativamente según el nivel educativo, la edad, el género y la etnia de los adultos en los últimos 12 meses
En términos de diversidad, los hábitos también varían.
Los estadounidenses blancos son quienes más leen libros impresos, mientras que los de origen asiático encabezan el uso de libros electrónicos. Además, las mujeres presentan mayores niveles de lectura que los hombres en todos los formatos.
Otro dato que aporta contexto es la relación entre el tiempo disponible y el tipo de lectura. Los audiolibros, por ejemplo, suelen ser elegidos por personas que buscan compatibilizar el consumo cultural con otras actividades, como traslados o tareas domésticas. En cambio, el libro impreso continúa asociado a momentos de mayor dedicación exclusiva.
En cuanto a la cantidad de libros leídos, el panorama es dispar: el 38% de los adultos leyó entre uno y cinco libros en el último año, mientras que un 14% superó los 20 títulos. En el otro extremo, uno de cada cuatro estadounidenses admite no haber leído ningún libro en ese período.
Por fuera de los hábitos individuales, la lectura colectiva no parece tener gran peso. Apenas el 7% de los adultos participó en un club de lectura en los últimos 12 meses, una práctica minoritaria que, sin embargo, muestra mayor adhesión entre las mujeres.