El rediseño prevé carriles exclusivos para autobuses y mayor espacio peatonal, buscando agilizar el tránsito y fortalecer la seguridad en uno de los principales corredores urbanos de Nueva York
La transformación de Flatbush Avenue, una de las arterias principales de Brooklyn, comenzará la última semana de abril de 2026, según confirmaron tanto el Departamento de Transporte de Nueva York, responsable de la movilidad urbana de la ciudad, como el alcalde Zohran Kwame Mamdani al portal especializado en movilidad urbana Streetsblog NYC.
El proyecto contempla la incorporación de carriles de autobús protegidos en el centro de la vía y busca mejorar la velocidad y confiabilidad del servicio público para 132.000 pasajeros diarios.
Con el inicio de las obras este mes, los usuarios de la línea B41 -la de mayor demanda en Brooklyn, según cifras del Departamento de Transporte de Nueva York- y de otras líneas como B67, B69, B63, B45 y B103 experimentarán cambios en sus trayectos habituales.
El rediseño de la avenida incorporará, además, 2.694 metros cuadrados (29.000 pies cuadrados) de espacio adicional para peatones, alineándose con las renovaciones urbanísticas recientes de la ciudad.
Desde el Departamento de Transporte de Nueva York detallan que la implementación de carriles centrales protegidos en la calle 161 del Bronx llevó a un incremento del 43% en la velocidad de los autobuses, mientras que aplicaciones similares en otras avenidas redujeron la siniestralidad vial en un 17%.
La obra se ejecutará en cuatro etapas. En la fase inicial, los equipos retirarán las islas peatonales de concreto en la intersección con Atlantic Avenue, para continuar con la reconstrucción secuencial de ambas mitades de la calzada. Durante todo el proceso, el Departamento de Transporte de Nueva York mantendrá habilitado al menos un carril de circulación en uno de los sentidos.
La fase final incluirá la instalación de nuevas marcas viales, renovación de señalización, modernización de semáforos e integración de espacios para estacionamiento de bicicletas y postes flexibles de protección.
La prevista duración del proyecto es hasta el otoño de 2026, generando impactos temporales en la circulación local. Las autoridades municipales recomiendan a los conductores optar por rutas alternativas, priorizar el uso del transporte público y anticipar posibles demoras durante el periodo de ejecución del proyecto.
De acuerdo con información del Departamento de Transporte de Nueva York, la remodelación de Flatbush Avenue responde a la baja eficiencia del sistema de autobuses en Brooklyn, donde actualmente el tiempo de viaje puede igualar o incluso superar al de los peatones en determinados tramos.
El alcalde Zohran Kwame Mamdani resaltó: "El tiempo es dinero, y con demasiada frecuencia nuestra ciudad les ha quitado ambos a los trabajadores que dependen de nuestros autobuses. Estos carriles bus centrales devolverán a los neoyorquinos algo muy valioso: tiempo para estar con sus familias, tiempo para trabajar y tiempo para disfrutar de sus comunidades".
El comisionado Mike Flynn del Departamento de Transporte de Nueva York añadió: "Puede ser tan rápido ir andando como coger el autobús por Flatbush Avenue", en referencia a la urgencia de la intervención.
La reforma de Flatbush Avenue implica un rediseño completo del corredor, incorporando soluciones validadas en otros distritos. En el Bronx, la experiencia con carriles centrales protegidos en la calle 161 demostró un aumento del 43% en la velocidad de los autobuses y una reducción del 17% en los siniestros de tránsito, según datos oficiales.
Además, la redistribución del espacio vial para priorizar el transporte colectivo y a los peatones contribuyó a una mejora en la seguridad del entorno vial, de acuerdo con el Departamento de Transporte de Nueva York.

La implementación de carriles centrales protegidos y la expansión del espacio peatonal en Flatbush Avenue se inspira en el modelo ya aplicado en el Bronx, con el mencionado resultado de aumento del 43% en la velocidad de los autobuses y reducción del 17% de los siniestros viales, cifras confirmadas por el Departamento de Transporte de Nueva York.
Este precedente ha fundamentado la estrategia de priorizar el transporte colectivo como mecanismo para mejorar la movilidad urbana.
En paralelo a la mejora planificada para el sistema de autobuses, las obras en Flatbush Avenue proveerán 2.694 metros cuadrados (29.000 pies cuadrados) de nuevo espacio peatonal, lo que permitirá crear zonas de estancia, ampliaciones de acera y áreas de espera exclusivas para los pasajeros.
Según el Departamento de Transporte de Nueva York, estos cambios están dirigidos a incrementar la seguridad de los peatones.
Además, se adoptarán medidas de protección adicionales, como barreras flexibles y señalización adaptada para resguardar a los usuarios más vulnerables.
El rediseño también incluye infraestructura para la movilidad activa, como estacionamientos para bicicletas, acorde con la tendencia global hacia ciudades sostenibles.
De acuerdo con el Departamento de Transporte de Nueva York, estas intervenciones persiguen no solo agilidad para los autobuses, sino también una mejor convivencia para quienes se desplazan a pie o en bicicleta.

La ejecución del proyecto se organizará en cuatro etapas para minimizar el impacto cotidiano en Brooklyn. Durante la primera fase, se retirarán las islas peatonales de concreto en la intersección con Atlantic Avenue y se reconstruirán ambos lados de la avenida de manera sucesiva.
Las autoridades aseguran que nunca se interrumpirá completamente el tránsito vehicular, manteniéndose habilitado al menos un carril en uno de los sentidos.
En el cierre de la obra, se instalarán la nueva señalización, la pintura de los carriles exclusivos y se modernizarán los sistemas semafóricos. También se habilitarán espacios específicos para bicicletas y postes de protección que delimiten los diferentes usos de la vía.
Una vez finalizada la obra, la ciudad prevé que más de 100.000 residentes de Brooklyn contarán con un corredor de transporte público rápido y eficiente, adaptado a las necesidades de una de las comunidades urbanas más densamente pobladas de Nueva York.
El Departamento de Transporte de Nueva York informó que estas reformas han surgido como respuesta a solicitudes de organizaciones de vecinos y grupos de usuarios del transporte público, reunidas durante más de una década en encuentros comunitarios y audiencias públicas.

La renovación de Flatbush Avenue se encuadra en una estrategia más amplia, promovida por la ciudad de Nueva York, para impulsar una movilidad sustentable y disminuir la congestión vehicular.
En años recientes, la administración priorizó la creación de corredores de autobuses rápidos y la ampliación de los espacios peatonales, atendiendo a la demanda social creciente de alternativas al automóvil particular.
El éxito de proyectos similares en otros distritos, como el Bronx y Manhattan, ha orientado el diseño de la intervención en Brooklyn. El Departamento de Transporte de Nueva York ha señalado que la recolección de datos y la consulta comunitaria han sido determinantes para definir el alcance y las prioridades del proyecto.
Con el avance de la remodelación, se espera que la experiencia obtenida en Flatbush Avenue sirva como referencia para futuras acciones en otras arterias estratégicas, consolidando a Nueva York en el escenario internacional de políticas de movilidad urbana.
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