Estados Unidos será sede la próxima semana de conversaciones entre Israel y Líbano para intentar encauzar un posible alto el fuego en el frente libanés. El acercamiento llega después del bombardeo israelí más intenso sobre Beirut desde el inicio de la guerra y en medio de una fuerte disputa sobre si la tregua entre Washington e Irán incluye o no a Líbano.
Israel y Líbano mantendrán conversaciones la próxima semana en Washington, en un intento por abrir una vía diplomática frente a una escalada que amenaza con desbordar la frágil tregua regional. Un funcionario del Departamento de Estado confirmó que la reunión buscará discutir negociaciones de cese del fuego entre ambos países.
El movimiento se produjo después de que Benjamin Netanyahu anunciara que ordenó iniciar negociaciones directas con Líbano "lo antes posible", con el objetivo de avanzar en el desarme de Hezbollah y, eventualmente, en un entendimiento más amplio entre los dos países. Se trata de una señal inusual, en una relación marcada por décadas de guerra y hostilidad.
Del lado libanés, sin embargo, la posición sigue siendo mucho más cauta. Un alto funcionario de Beirut dijo a Reuters que cualquier conversación más amplia debe estar precedida por un alto el fuego efectivo y por una participación activa de Estados Unidos como mediador y garante.
Hezbollah fue todavía más tajante. Un legislador del grupo afirmó que rechazan de plano cualquier negociación directa con Israel y sostuvo que la prioridad debe ser un cese de hostilidades, la retirada de tropas israelíes y el regreso de los desplazados.
Las conversaciones llegan en el peor momento del frente libanés desde que se anunció la tregua entre Estados Unidos e Irán. Reuters y AP reportaron que los ataques israelíes más recientes sobre Beirut y otras zonas de Líbano dejaron más de 300 muertos, lo que disparó el temor a un colapso del entendimiento regional antes de que pueda consolidarse.
Por ahora, la gran discusión sigue siendo el alcance de esa tregua. Irán, Francia y Líbano insisten en que debería abarcar también el frente con Hezbollah, mientras Israel y Washington sostienen que Líbano quedó fuera del acuerdo y que las operaciones contra el grupo chiita continuarán. Esa diferencia es, justamente, la que convierte a la cita en Washington en una instancia tan delicada como decisiva.