Este 27 de marzo se cumple un aniversario de su nacimiento.
Lewis Carroll, cuyo verdadero nombre era Charles Lutwidge Dodgson, nació en 1832 en Inglaterra y se convirtió en una de las figuras más enigmáticas de la literatura universal. Su historia es la de un hombre dividido entre la rigurosidad de la lógica y la imaginación desbordante que lo llevó a crear uno de los mundos más fascinantes de todos los tiempos.
Desde joven mostró una inteligencia excepcional, especialmente para las matemáticas. Estudió en la Universidad de Oxford, donde más tarde se desempeñó como profesor. Su vida académica estuvo marcada por la disciplina, la precisión y el pensamiento estructurado, muy lejos, en apariencia, del universo fantástico que luego lo haría famoso.
Sin embargo, detrás de esa fachada metódica había una mente creativa que encontraba en la escritura una forma de escape. Carroll desarrolló un talento único para jugar con el lenguaje, los absurdos y la lógica invertida, elementos que se convertirían en la esencia de su obra.
Su vida dio un giro cuando conoció a Alice Liddell, hija del decano de su colegio. En paseos en bote por el río Támesis, Carroll comenzó a improvisar historias para entretenerla. De esos relatos nació "Alicia en el país de las maravillas", publicada en 1865, una obra que rompería todos los esquemas de la literatura infantil de la época.
El éxito fue inmediato. La historia de Alicia, llena de personajes excéntricos, situaciones absurdas y juegos de lógica, trascendió generaciones y fronteras. Carroll logró construir un mundo donde lo imposible parecía tener sentido y donde las reglas podían romperse sin perder coherencia.
A pesar de su fama, llevó una vida reservada. Nunca se casó y mantuvo siempre un perfil bajo, dedicado a la enseñanza, la escritura y también a la fotografía, otra de sus grandes pasiones. Su personalidad, muchas veces descrita como tímida e introspectiva, contrastaba con la vitalidad y el caos creativo de sus historias.
Lewis Carroll murió en 1898, pero su legado permanece intacto. Su obra no solo marcó un antes y un después en la literatura, sino que también influyó en el arte, la filosofía y la cultura popular. La historia de su vida refleja cómo, incluso desde la rigidez de la lógica, puede surgir un universo donde todo es posible.