Los restos de la víctima, un referente de la iglesia católica local, estaban repartidos por toda la casa. El acusado, de 36 años, fue detenido tras una persecución y quedó imputado por homicidio agravado.
Un hombre fue detenido y acusado de haber asesinado y descuartizado a su padre adoptivo en la ciudad de Omaha, en el estado de Nebraska, Estados Unidos.
La víctima, identificada como John Zak, un diácono muy querido en la comunidad local. Su hijo adoptivo, Martin Zak, de 36 años, fue formalmente acusado de homicidio en primer grado y compareció ante la Justicia, que dispuso que permanezca detenido sin posibilidad de fianza.
El caso sacudió a la opinión pública por la violencia y el macabro escenario que encontraron los investigadores.
Según detallaron los fiscales en la audiencia, el crimen ocurrió el miércoles 11 de marzo, cuando John Zak fue reportado como desaparecido tras no presentarse a su trabajo ni a una reunión de un grupo juvenil.

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La madre de Martin contó a la policía que ese día dejó a su hijo en un programa de salud mental y que él no tenía llave de la casa ni podía estar allí sin supervisión.
Al regresar, notó que la puerta trasera estaba dañada e intentó comunicarse con su esposo, pero el teléfono de John sonó en el bolsillo de Martin, quien rápidamente lo silenció.
Los agentes encontraron rastros de sangre en la puerta traseray en el camino hacia el cuarto de Martin, ubicado en el sótano.
Tras una búsqueda más exhaustiva, encontraron los restos de John Zak: el torso desmembrado estaba dentro de un contenedor bajo el porche, y otras partes del cuerpo aparecieron tanto dentro como fuera de la vivienda.
El informe forense indicó que la víctima sufrió múltiples puñaladas en el pecho, la espalda y la cabeza. Además, la policía secuestró cuchillos que estaban en el lavavajillas.
Martin Zak fue arrestado a la mañana siguiente, luego de una persecución policial. Al momento de su detención, conducía el auto de su padre y tenía en su poder la billetera de la víctima.
Los investigadores también encontraron el teléfono de Martin descartado en la autopista y ropa de John Zak manchada con sangre.
El acusado ya tenía antecedentes penales: en diciembre recibió una condena de un día por ocupación ilegal, y en años anteriores fue imputado por conducción temeraria, agresión y violencia doméstica.
La audiencia preliminar quedó fijada para el 17 de abril. Si es declarado culpable de homicidio en primer grado, Martin Zak podría recibir una condena a cadena perpetua. A
Además, enfrenta cargos por uso de arma de fuego en otro delito, fuga para evitar el arresto y robo de vehículo, delitos que suman posibles décadas de prisión.
Fuente: TN.com