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El día que el mundo escuchó "Habemus Papam" y Argentina descubrió que el nuevo papa era Francisco

Este viernes se cumple un nuevo aniversario.

Viernes, 13 de Marzo de 2026

El 13 de marzo de 2013 quedó marcado como uno de los días más inesperados en la historia reciente de la Iglesia Católica. En la plaza de Plaza de San Pedro, miles de personas miraban hacia la chimenea del techo de la Capilla Sixtina esperando una señal que indicara que los cardenales habían elegido a un nuevo pontífice.

Cuando el humo blanco apareció en el cielo de Ciudad del Vaticano, el mundo supo que la Iglesia tenía papa. Lo que nadie imaginaba era que el elegido sería un argentino.

Minutos después, el anuncio resonó desde el balcón central de la Basílica de San Pedro: Habemus Papam. El nombre pronunciado sorprendió a muchos dentro y fuera del Vaticano: Papa Francisco, hasta ese momento conocido como Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires.

Era la primera vez en la historia que un papa provenía de América Latina. También era el primer jesuita en ocupar el trono de Pedro.

La elección se había producido tras la histórica renuncia de Benedicto XVI, un hecho poco frecuente que dejó a la Iglesia en un momento de transición. Los cardenales reunidos en el cónclave debían elegir a quien conduciría a más de mil millones de católicos en todo el mundo.

Cuando Bergoglio apareció en el balcón, el silencio inicial dio paso a los aplausos. Vestido de blanco y con una actitud serena, se dirigió por primera vez a la multitud. Antes de hablar, pidió algo inusual: que la gente rezara por él.

Ese gesto simple marcó el tono de su pontificado desde el primer minuto.

En Argentina, la noticia se propagó con velocidad. En bares, redacciones y hogares, muchos miraban incrédulos la televisión: un sacerdote nacido en Buenos Aires se convertía en el líder espiritual de la Iglesia Católica.

El nuevo pontífice eligió el nombre de Francisco, inspirado en San Francisco de Asís, símbolo de humildad, austeridad y compromiso con los pobres. La elección del nombre fue interpretada como una señal del estilo que tendría su papado.

Aquel día no solo cambió la historia del Vaticano. También marcó un hito para América Latina y para Argentina, que por primera vez veía a uno de los suyos ocupar el lugar más alto de la Iglesia Católica.

La imagen de Papa Francisco saludando desde el balcón de la Basílica de San Pedro, mientras la plaza estallaba en aplausos, quedó grabada como uno de los momentos más emblemáticos del siglo XXI para el mundo católico.