El nombramiento de Mojtaba Jamenei era esperado. Actúa como nexo con las distintas fuerzas conservadoras. Continúan los bombardeos cruzados en la zona.
La Asamblea de Expertos de Irán confirmó este domingo la designación de Mojtaba Khamenei como nuevo líder supremo de la República Islámica, en sucesión de su padre, Ali Khamenei, quien murió durante los ataques de los aliasdos Estados Unidos e Israelo. La decisión fue tomada por el órgano clerical encargado de elegir a la máxima autoridad política y religiosa del país y fue formalizada en la ciudad santa de Qom.
La confirmación fue anticipada por el ayatolá Hosseinali Eshkevari, integrante de la Asamblea de Expertos, quien había señalado que el proceso de votación ya se había realizado y que el nombre elegido era el del hijo del fallecido líder supremo. "El nombre de Khamenei continuará", afirmó el clérigo en un video difundido por medios iraníes hace pocos días.
Con 56 años, Mojtaba Khamenei es considerado uno de los religiosos con mayor influencia dentro del aparato político y clerical del país.
Como líder supremo tendrá la autoridad final sobre las fuerzas armadas, la política exterior y el sistema judicial, posiciones que lo convierten en la figura central del sistema institucional de la República Islámica.
La designación ocurre en medio de fuertes tensiones internacionales. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, había manifestado previamente que Washington debería tener influencia en la elección del sucesor, una postura que fue rechazada por las autoridades iraníes.
Al mismo tiempo, Israel advirtió que continuará sus operaciones militares contra cualquier dirigente que asuma el liderazgo del país.
Durante el proceso de transición, el gobierno iraní estuvo administrado por un comité integrado por el presidente Masud Pezeshkian, el jefe del Poder Judicial Gholam-Hossein Mohseni-Ejei y el ayatolá Alireza Arafi.
Con la confirmación de Mojtaba Khamenei al frente del liderazgo supremo, Irán abre una nueva etapa marcada por la continuidad del poder clerical y por su impacto en el escenario político y geopolítico de Medio Oriente.