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Teresa Laiz: "La castañuela no es solo danza, también es un instrumento de concierto"

La concertista internacional de castañuelas Teresa Laiz será una de las protagonistas del concierto de apertura del festival Música Clásica por los Caminos del Vino, junto a la Orquesta Filarmónica de Mendoza

Lunes, 30 de Marzo de 2026

La artista española compartirá escenario con la invitada mendocina Florencia Fourcade, en un programa que recorre obras de compositores como Turina, Brahms, Bizet y Chabrier.

Con una extensa trayectoria internacional, Laiz ha llevado su instrumento a algunos de los escenarios más importantes del mundo. "Siempre es un gusto tocar con orquesta, porque se siente otra energía. He tenido la oportunidad de presentarme en el Musikverein de Viena, en el Carnegie Hall de Nueva York, en Madrid y en muchos otros lugares. Y ahora, en Mendoza, con esta orquesta, es una experiencia muy especial", señala.

Su camino con las castañuelas comenzó desde la danza, como es habitual en España. "La mayoría aprende a tocarlas a través de la danza española. Durante mucho tiempo estuvieron muy ligadas al folclore, pero técnicamente evolucionaron muchísimo. Cuando se empezó a utilizar el cordón en el pulgar, se liberaron los dedos y eso permitió desarrollar una técnica mucho más compleja, que es la base de las castañuelas de concierto".

Ese giro en su carrera se consolidó a partir de su encuentro con el maestro José de Udaeta -reconocido bailarín, tocador de castañuelas y coreógrafo español-. "Ahí entendí que este instrumento podía tener un desarrollo solista dentro de la música académica. Empecé a profundizar en la técnica, a investigar y, casi sin querer, terminé desarrollando un método propio de enseñanza".

Hoy, ese método le permite formar intérpretes en tiempos mucho más acotados. "Antes se tardaban unos diez años en alcanzar un nivel virtuoso. Yo lo he condensado en tres años, más uno de especialización", explica.

Además de su trabajo como intérprete, Laiz dirige una escuela internacional online con estudiantes de más de 30 países. "Tengo alumnos que vienen de la danza, otros que son docentes y también quienes lo abordan directamente como instrumento musical. Es un lenguaje que se está expandiendo muchísimo".

En escena, su propuesta incorpora un fuerte componente corporal que potencia la experiencia musical. "Hay movimientos que son necesarios para producir el sonido, porque no es solo una cuestión de dedos, sino de todo el cuerpo. Y otros que tienen que ver con lo visual. En un concierto, el público no sólo escucha, también ve y eso amplifica lo que recibe".

Esa dimensión performática también forma parte de su pedagogía. "Desde el primer día enseño los movimientos como parte del estudio. Eso permite que los intérpretes desarrollen presencia escénica además de técnica".

Sobre su participación en el festival, la artista destacó el cruce cultural que propone el programa. "Me parece maravilloso formar parte de un festival que también está vinculado al vino, algo muy cercano a nuestra cultura. Además, abrir el festival es un lujo".

El concierto incluirá obras donde el ritmo y la danza tienen un rol central, un terreno ideal para el lucimiento de las castañuelas como instrumento solista. "La castañuela no es solo un recurso tímbrico: hace visible el ritmo, lo vuelve corporal, lo proyecta hacia el público. Eso es lo que más me interesa trabajar en cada interpretación", afirma.

Finalmente, se refirió al trabajo con la Orquesta Filarmónica de Mendoza y su director Pablo Herrero Pondal. "Fue un proceso muy fluido. Definimos el programa previamente y luego ajustamos detalles en los ensayos. Estoy muy acostumbrada a este tipo de dinámicas, incluso a veces con un solo ensayo antes del concierto. Todo ha sido muy fácil", concluyó.

Con entradas agotadas, la presentación será hoy, a las 21, en el Teatro Independencia, en el marco de la 26° edición del festival Música Clásica por los Caminos del Vino.