El periodista de 82 años ingresó a la guardia para someterse a chequeos por valores clínicos alterados. Paradójicamente, la noche anterior había relatado en televisión su cruda lucha por evitar que le amputaran una pierna durante su reciente internación.
Apenas unos días después de haber retomado su rutina laboral, Chiche Gelblung volvió a encender las alarmas en el mundo de la televisión. El histórico periodista de 82 años debió ser internado nuevamente y permanece en la guardia de un sanatorio bajo estricta observación médica, con el objetivo de controlar una serie de valores clínicos que arrojaron resultados desfavorables.
Este inesperado reingreso se produce a muy poco tiempo de haber superado una de las crisis de salud más severas de su vida. El pasado 15 de junio, Gelblung había recibido el alta médica tras pasar 29 días internado por un cuadro que comenzó con una caída en su casa y se agravó dramáticamente por una trombosis en el tobillo, lo que derivó en su paso por terapia intensiva y la colocación de dos stents.
Lejos de guardar reposo absoluto tras abandonar la clínica, el conductor reapareció rápidamente en los estudios de Crónica TV en silla de ruedas -donde fue recibido con brindis y aplausos por sus compañeros-, y retomó la conducción de sus ciclos 70 20 Hoy (El Nueve) y Chiche en vivo (Net TV), asegurando sentirse renovado y con "diez años menos de energía encima".
La noticia de su nueva internación genera especial impacto porque ocurrió apenas horas después de que Gelblung brindara una extensa y descarnada entrevista a su compañera Mercedes Cordero. Durante la emisión de 70 20 Hoy, el periodista detalló el calvario que atravesó el mes pasado y apuntó con indignación contra el primer médico que lo atendió al llegar al sanatorio.
"El tipo me recibe y me dice: 'Estás golpeando las puertas del cielo'. Sentí que querían matarme", relató Chiche, quien admitió que la frase lo descolocó por completo. Tras consultarle al profesional si le hablaba de perder la pierna o la vida, la respuesta fue tajante: era sobre su vida. "No tengo perdón para ese tipo. Nadie le puede decir a un paciente algo así. Desapareció. Estuvo como el culo, porque tenía que haber venido a pedirme perdón y a decirme: me equivoqué", sentenció.
Con una calma sorprendente, Gelblung describió lo que ocurrió dentro del quirófano como una escena casi cinematográfica. Mientras él era operado con sedación pero consciente, presenció cómo dos especialistas definían su futuro: "Era una batalla en simultáneo entre el cirujano vascular que estaba tratando de salvar el pie y el cirujano traumatólogo que quería amputar. Estaban decidiendo si era abajo o arriba de la rodilla".
El punto de inflexión llegó cuando sintió que el dolor insoportable que lo había atormentado durante semanas comenzaba a desaparecer mientras la arteria se iba abriendo. "Yo sentía que le estaba ganando la batalla. Al terminar, le dije al cirujano vascular (el Dr. Perdo): 'Loco, ganamos'", recordó visiblemente emocionado.
Apoyado en la filosofía del psiquiatra Viktor Frankl y su obra El hombre en busca de sentido, el periodista dejó en claro que su recuperación no la vincula a lo religioso, sino a una profunda gratitud. Al ser consultado sobre qué es lo que más disfruta en esta nueva etapa, sus palabras previas a esta nueva internación cobraron un peso absoluto: "Estar vivo. La verdad que lo que más disfruto es eso".