Elon Musk confirmó que Tesla dejará de fabricar el Cybertruck en Texas a mediados de 2027 tras el desplome de ventas y las trabas regulatorias en Europa. La automotriz reasignará su capacidad a la producción masiva del Cybercab y su flota de robotaxis.
El director ejecutivo de Tesla, Elon Musk, anunció este viernes que la automotriz cesará la producción de su emblemática camioneta eléctrica Cybertruck en la planta de Austin, Texas, a mediados de 2027. La determinación industrial responde a la débil demanda acumulada en los Estados Unidos y a las infranqueables barreras regulatorias en mercados internacionales derivadas del peso, volumen y diseño del vehículo, un escenario que obligó a la compañía a reasignar su capacidad instalada hacia la fabricación del Cybercab y acelerar su reconversión hacia la inteligencia artificial y el transporte autónomo.
A través de una publicación en la red social X, Musk detalló que la interrupción de la línea de ensamblaje en Texas permitirá expandir el volumen productivo del Cybercab, considerado la pieza angular para desplegar su proyectada red de robotaxis. Si bien la empresa no confirmó de manera explícita si el modelo será relocalizado en otra terminal o cancelado en forma definitiva, la fábrica de Austin es el único polo tecnológico de la marca preparado para estampar el acero inoxidable y montar las piezas exclusivas de la camioneta, lo que llevó al propio magnate a reconocer que la medida representa formalmente “el fin de una era”.
El balance comercial del Cybertruck quedó considerablemente por debajo de los objetivos trazados en su presentación de 2019. De acuerdo con registros de Kelley Blue Book, Tesla comercializó apenas 20.237 unidades en el mercado estadounidense durante el último año, registrando un retroceso interanual del 48% respecto de los 38.965 vehículos patentados en 2024. Esas cifras contrastan con la previsión inicial de Musk, quien proyectaba sostener una demanda recurrente de 250.000 unidades anuales.
Especialistas del sector automotor avalaron la racionalidad económica de la medida. Andy Palmer, ex director ejecutivo de Aston Martin, remarcó que continuar adelante no tenía sentido operativo ante el incumplimiento sistemático de metas de rentabilidad, al tiempo que el analista Felipe Muñoz subrayó que las camionetas eléctricas sufrieron un retroceso transversal en la preferencia de los consumidores norteamericanos. A ese panorama se sumó el rechazo regulatorio en Europa, donde el diseño anguloso de bordes afilados y la rigidez de su carrocería de acero inoxidable hicieron imposible su homologación bajo los estándares vigentes de protección contra el impacto a peatones.
Con la salida progresiva del Cybertruck, el eje del negocio de Tesla se concentrará en el Cybercab, un vehículo biplaza autónomo diseñado con puertas de apertura en mariposa y desprovisto por completo de volante, pedales y espejos retrovisores. El proyecto encarna la meta de Musk de desplazar el perfil de Tesla como fabricante automotor tradicional para transformarla en una firma tecnológica especializada en robótica avanzada y servicios de movilidad autónoma. En esa sintonía, el ingeniero jefe de Cybertruck, Wes Morrill, ponderó que la camioneta sirvió como una plataforma de desarrollo tecnológico fundamental que se transferirá directamente a la nueva flota.
Aunque la compañía acumula demoras respecto a los cronogramas originales de conducción totalmente autónoma, Tesla inició en septiembre pruebas comerciales piloto remuneradas con una pequeña flota de Cybercabs en las calles de Austin. Sin embargo, el despliegue a gran escala permanece bajo la estrecha supervisión de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras (NHTSA), organismo federal que requirió precisiones técnicas para evaluar si el sistema de autocertificación del prototipo cumple con las exigencias formales de seguridad vial antes de autorizar su producción masiva.