La posición vendida del BCRA en dólar futuro quedó en USD 42 millones, frente a casi USD 6.900 millones en septiembre de 2025. Con ese margen libre, el Central tiene espacio para volver a usar un instrumento que el Gobierno cuenta dentro de su "bazooka" de USD 75.000 millones
El Banco Central (BCRA) ha reducido su posición en contratos de dólar futuro a 42 millones de dólares a fines de septiembre, lo que representa una disminución de 236 millones de dólares en el mes y deja la herramienta casi en cero. Esta reducción contrasta con los casi 6.900 millones de dólares que se alcanzaron hace un año.
El dólar futuro es uno de los cuatro componentes de la "bazuca" de 75.000 millones de dólares que el Gobierno, según Javier Milei, tiene para evitar una corrida cambiaria en 2027. Los otros tres pilares son 20.000 millones de dólares en compras de reservas del BCRA, 20.000 millones de un swap con Estados Unidos y 20.000 millones del acuerdo con China. Los 15.000 millones restantes corresponden a la capacidad del BCRA para vender contratos de dólar futuro.
Que el BCRA tenga una posición casi nula en este mercado no implica que haya abandonado el instrumento, sino que ha recuperado la capacidad para volver a utilizarlo, según analistas. Martín de la Fuente, analista financiero de Bavsa, destaca que esto es importante de cara a las elecciones de 2027, ya que el BCRA cuenta con capacidad para mitigar la presión sobre el tipo de cambio a través de futuros.
Un contrato de dólar futuro permite fijar hoy el precio del dólar para una fecha futura. Al vencimiento, se compensa en pesos la diferencia entre el precio acordado y la cotización real de la divisa. Para quienes temen una suba del tipo de cambio, comprar un contrato funciona como un seguro. Cuando el BCRA vende estos contratos, asume una posición "short" o vendida. Si el dólar sube más de lo acordado, el BCRA paga la diferencia en pesos.
El efecto sobre el mercado es indirecto, ya que quienes buscan protegerse de una devaluación pueden hacerlo con un contrato en lugar de comprar dólares al contado, lo que reduce la presión sobre el "mercado spot". Como la liquidación es en pesos, el BCRA no se desprende de reservas. El costo surge si el dólar sube, ya que debe afrontar la diferencia.
El instrumento se utilizó intensamente antes de las elecciones legislativas de octubre de 2025, cuando la dolarización alcanzó los 35.000 millones de dólares, un récord sin precedentes. La posición vendida del BCRA llegó a 6.875 millones de dólares en septiembre de 2025.
Con el triunfo del oficialismo en las legislativas, la demanda de cobertura comenzó a revertirse y el BCRA permitió que los contratos vencieran sin renovarlos, lo que provocó una reducción mensual de la posición. A fines de abril, ya estaba en 2.176 millones de dólares, y a fines de agosto, por debajo de los 300 millones de dólares. En total, el BCRA desarmó 6.832 millones de dólares en 12 meses. A esto se sumó la liquidación de 7.808 millones de dólares en instrumentos "dollar linked" por parte del Tesoro.
La demanda de cobertura cambiaria desde abril de este año ha sido abastecida con ventas de "dollar linked". Según Martín de la Fuente, la cobertura total se estabiliza en torno a los 20.000 millones de dólares, con el 81% en instrumentos "dollar linked", frente al 25% en septiembre de 2025. Esta sustitución ha permitido al BCRA limpiar su participación en el mercado de dólar futuro y tener un manejo más directo sobre la liquidez. La diferencia es que las ventas de "dollar linked" tienen un impacto monetario inmediato, mientras que en los futuros el efecto llega por la valuación a mercado de los contratos.
Con una posición de solo 42 millones de dólares en futuros, el BCRA tiene disponible casi todo el margen de 15.000 millones de dólares. Un análisis de Federico Vacalebre estima en unos 14.700 millones de dólares la posición no utilizada en futuros. Esta reducción aumenta el margen de maniobra del Central para intervenir en caso de presiones excesivas de dolarización, según Ortiz Villafañe. Ante un episodio como el de 2025, el BCRA podría volver a ofrecer cobertura en el mercado de futuros sin vender reservas, lo que Milei y Luis Caputo prometen al hablar de la "bazooka".
Sin embargo, el cálculo oficial tiene críticos. La consultora EcoGo sostiene que el tope de intervención en futuros acordado con el FMI es de 9.000 millones de dólares, no de 15.000 millones, y estima el poder de fuego total en 25.000 millones de dólares, o 45.000 millones si se habilitara la línea de Estados Unidos. Vacalebre calcula que la munición efectivamente disponible ronda los 36.000 millones de dólares, la mitad de lo proclamado. Piccardo opina que "hablar de un poder de fuego de USD 75.000 millones parece exagerado", aunque reconoce que el Gobierno comenzó a prepararse para 2027 acumulando reservas y reduciendo su posición en futuros. Vacalebre concluye que "la credibilidad de una "bazooka" depende de que no haga falta dispararla".