Economía & Negocios Pizarras de la City

Acciones argentinas saltaron hasta 6% y el S&P Merval en dólares tocó un máximo en más de un mes 

 El índice líder de BYMA avanzó 1,5% y los ADRs treparon con fuerza en Wall Street, mientras que los bonos Globales cayeron hasta 0,6%. El mercado también reaccionó al IPC de agosto, que desaceleró al 1,7%, y a la escalada del petróleo por encima de los u$s100.

Jueves, 10 de Setiembre de 2026

El S&P Merval volvió a destacarse este jueves dentro de un escenario internacional adverso, marcado por el salto del petróleo por encima de los u$s100, las fuertes subas de las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense y las crecientes apuestas a un nuevo aumento de tasas por parte de la Reserva Federal. Pese al deterioro del clima global, el índice argentino avanzó tanto en pesos como en dólares y quedó a un paso de los 2.000 puntos. Los bonos soberanos, en cambio, operaron con mayoría de bajas, pese a que el riesgo país llegó a perforar los 490 puntos básicos durante la rueda.

El índice líder de BYMA cerró con una suba del 1,5%, mientras que medido en dólares avanzó 1,3% y terminó en 1.974 puntos, un máximo desde inicios de agosto. El volumen negociado en renta variable alcanzó los $440.000 millones.

El crudo supera los 105 dólares en medio de la tensión EE.UU.-Irán

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La cotización internacional del petróleo se disparó nuevamente por la crisis diplomática entre Washington y Teherán. Los analistas advierten sobre riesgos en la oferta y posibles efectos en los costos de energía a nivel mundial.


Las acciones líderes que encabezaron las ganancias fueron Cresud (+6,3%), Telecom Argentina (+4,3%), Transportadora de Gas del Sur (+3,6%), Pampa Energía (+3,1%), Central Puerto (+2,8%) e YPF (+2,6%).

Entre los papeles argentinos que cotizan en Wall Street sobresalieron Vista Energy (+5,87%), Cresud (+5,79%), Telecom Argentina (+3,83%), Transportadora de Gas del Sur (+3,05%), Pampa Energía (+2,96%) e YPF (+2,66%).

El desempeño de YPF estuvo respaldado por su regreso al mercado internacional. La petrolera colocó bonos por u$s1.200 millones, con vencimiento en junio de 2035 y una tasa anual del 7,85%. Se trató de la mayor emisión de deuda de una empresa argentina en los últimos 11 años. La compañía recibió ofertas por aproximadamente u$s2.200 millones, casi el doble del monto finalmente adjudicado, luego de mantener reuniones con más de 50 inversores internacionales en Nueva York.
Los bonos en dólares no acompañaron a las acciones

Los bonos soberanos en dólares cerraron con retrocesos de entre 0,2% y 0,6%, en sintonía con una jornada negativa para la deuda emergente de alto riesgo. Las caídas más pronunciadas se concentraron en el tramo largo de la curva, mientras que el Global 2030 mostró una mayor resistencia y cedió apenas 10 centavos.

En ese contexto, el riesgo país, que había perforado los 490 puntos básicos durante la rueda, revirtió parte de la mejora inicial. Como referencia del clima internacional adverso, el ETF EMB, que replica el comportamiento de los bonos emergentes, perdió 0,8%.

En el mercado de pesos, los bonos dólar linked retrocedieron 0,4% en el tramo corto, aunque avanzaron 0,25% en la parte larga de la curva. Los títulos ajustados por CER alternaron subas y bajas y terminaron prácticamente sin cambios.

Los instrumentos a tasa fija avanzaron 0,1% en promedio, favorecidos por la desaceleración de la inflación, mientras que los bonos ajustados por TAMAR subieron alrededor de 0,15%. Las excepciones fueron el TMF27 y el TML27, que perdieron 0,2% en la previa de la licitación del Tesoro.

La atención estará puesta ahora en la primera colocación de deuda en pesos de septiembre. Para afrontar vencimientos por $8,13 billones, la Secretaría de Finanzas ofrecerá una LECAP con vencimiento a mediados de noviembre, dos bonos TAMAR a febrero y julio de 2027, un título CER con amortización en enero próximo y cuatro instrumentos dólar linked.

El Índice de Precios al Consumidor registró en agosto una variación mensual del 1,7%, la más baja de 2026, frente al 2,1% de julio. El nivel general acumuló un incremento del 21,3% en los primeros ocho meses del año, mientras que la variación interanual se ubicó en 33,5%. Sin embargo, la mejora del índice general no se reflejó en la inflación núcleo, que excluye los bienes y servicios estacionales o sujetos a regulación. Este componente subió 1,8%, el mismo nivel que en julio y una décima por encima del IPC general.

La desaceleración estuvo explicada principalmente por los precios estacionales, que cayeron 0,9%, luego de haber aumentado 4,5% en julio por el receso invernal. Se registraron bajas en paquetes turísticos y prendas de vestir, compensadas parcialmente por incrementos en frutas y verduras.

Los precios regulados avanzaron 2,2%, por encima tanto del nivel general como de la inflación núcleo, debido a las subas en electricidad, gas, transporte público y cuotas de medicina prepaga. La brecha entre bienes y servicios, en tanto, se redujo. Los bienes aumentaron 1,4% y los servicios, 2%, frente al 1,6% y el 3,1% registrados en julio, respectivamente.

Desde Balanz destacaron que el dato de agosto estuvo en línea con el consenso del mercado relevado por el REM. El equipo de Research de la compañía señaló que los bienes aumentaron 1,4% mensual, mientras que los servicios avanzaron 2%. Asimismo, indicó que la caída del 0,9% en los precios estacionales contribuyó a moderar el índice general, aunque los regulados presionaron en sentido contrario, con una suba del 2,2%.

 "Se destacó la desaceleración en el ritmo de inflación durante agosto. De esta manera, las tasas fijas continuaron comprimiéndose y, en el tramo corto de la curva, los rendimientos se ubicaron por debajo de una TEM del 2%", señaló Ammiel Pardo, economista sénior de Aldazabal y Cía.

Por su parte, Tomás Bazzani, analista de Research de MM Investments, advirtió que la mejora del dato mensual no se trasladó a la inflación núcleo. En los últimos cuatro meses, el IPC se movió entre 1,7% y 2,1% -2,1% en mayo, 1,9% en junio, 2,1% en julio y 1,7% en agosto-, mientras que la variación interanual permaneció en la zona del 33%.

Desde PPI señalaron que mantienen su confianza en el proceso de desinflación, aunque esperan que avance a un ritmo más gradual. En ese contexto, la sociedad de bolsa continúa privilegiando la cobertura CER y recomienda el TZXM7 para posiciones de corto plazo y los bonos TZXS7 y TZXS8 para extender duración.



El dólar oficial cerró prácticamente sin cambios en $1.513, luego de haber avanzado apenas 0,1% durante la jornada anterior. El Banco Central compró solamente u$s6 millones en el Mercado Libre de Cambios. De esta manera, la autoridad monetaria acumuló adquisiciones por u$s118 millones en lo que va de septiembre.
El petróleo superó los u$s100 y golpeó a Wall Street

Impulsado por la prolongación del conflicto en Medio Oriente, el petróleo volvió a registrar fuertes subas. El Brent superó los u$s108 por barril, mientras que el WTI cerró en u$s104, con un salto cercano al 8%. La escalada del crudo provocó nuevas pérdidas en Wall Street, que acumuló su cuarta jornada consecutiva en rojo. El S&P 500 cayó 0,58% y el Nasdaq 100 retrocedió 0,65%.

Además, el mercado reforzó las apuestas a que la Reserva Federal subirá las tasas de interés en su reunión del 15 y 16 de septiembre. Esa expectativa impulsó con fuerza los rendimientos de los bonos del Tesoro: la tasa a dos años trepó 16 puntos básicos, hasta 4,59%, mientras que la de diez años avanzó 12 puntos básicos, hasta 4,96%.
Cedears: ocho apuestas para invertir en toda la cadena de la inteligencia artificial

En un escenario de mayor volatilidad global, desde Cocos Capital elaboraron una cartera de ocho Cedears para obtener exposición a toda la cadena de valor de la inteligencia artificial, desde la fabricación de chips y la provisión de energía hasta la monetización de la tecnología. La selección incluye a Nvidia, Alphabet, Meta, Micron, Vistra, TSMC, ASML y SK Hynix.

El núcleo del portafolio concentra el 50% de la ponderación en Nvidia (18%), Alphabet (16%) y Meta (16%). El resto se distribuye entre Micron y Vistra, con 13% cada una; TSMC, con 10%; ASML, con 9%; y SK Hynix, con 5%. La cartera presenta un beta ponderado de 1,48, por lo que mantiene una sensibilidad superior a la del mercado.

La estrategia apunta a cubrir los principales cuellos de botella del desarrollo de la IA: la litografía, la fabricación de semiconductores, los aceleradores, las memorias de alto ancho de banda y la disponibilidad de energía. En ese sentido, los grandes grupos tecnológicos proyectan inversiones de entre u$s720.000 millones y u$s745.000 millones durante 2026, con cerca del 75% vinculado a inteligencia artificial.

Desde Cocos advirtieron que las ocho compañías comparten un mismo motor: la continuidad de las inversiones en infraestructura tecnológica. Por eso, señalaron que el principal riesgo para la cartera sería una pausa en el gasto de capital antes de que las empresas logren materializar los retornos esperados.

Fuente: Ámbito Financiero