El reajuste replica la inflación de junio; al no mejorar el bono, para quienes menos cobran el monto solo subirá un 1,61%; en el semestre las prestaciones subieron entre 15,2% y 18,3%, en tanto que el IPC varió un 16,8%
Los jubilados y pensionados de la Anses percibirán en agosto un incremento del 1,89% en sus haberes, un porcentaje definido por la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de junio que dio a conocer el Indec. Con este reajuste, el haber mínimo del sistema previsional general pasará de $411.989 a $419.776 en bruto, mientras que el haber máximo ascenderá de $2.772.298 a $2.824.695.
Sin embargo, el impacto del aumento se verá nuevamente recortado para los beneficiarios de menores ingresos debido al congelamiento del bono de refuerzo. Al sumarse los $70.000 extraordinarios -monto inalterado desde marzo de 2024 y que el Poder Ejecutivo no prevé modificar-, el ingreso total bruto para quienes cobran la mínima quedará en $489.776. Al aplicar el descuento obligatorio de los aportes al PAMI (3%), la cifra neta que recibirán en mano será de $477.183. Como la ayuda estatal permanece fija, la suba efectiva del bolsillo de este grupo será de solo el 1,61%, quedando por debajo de la inflación de junio.
Por el contrario, los beneficiarios que perciben el haber máximo cobrarán en mano un estimado de $2.667.807 luego de deducirse la alícuota correspondiente de la obra social previsional, la cual se incrementa de manera progresiva a medida que la escala de ingresos es más alta. Estas estimaciones del impacto de bolsillo, calculadas con base en la fórmula de movilidad vigente, deberán ser oficializadas y confirmadas por la Anses mediante resolución en los próximos días.
La desactualización del bono afecta de manera directa a unos 2,96 millones de personas que cobran la jubilación mínima, mayoritariamente bajo regímenes con moratoria, y profundiza su pérdida de poder adquisitivo. Si bien en el primer semestre de 2026 los haberes "puros" (sin bono) acumularon un alza de 18,3% frente a una inflación de 16,8%, quienes perciben el haber mínimo junto al refuerzo sumaron un reajuste acumulado de apenas 15,2% en los primeros cinco meses del año, continuando su trayectoria de pérdida real frente al índice de precios.
La actualización del 1,89% también se trasladará a las pensiones no contributivas y otras asignaciones estatales. A partir de agosto, la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM) pasará a ser de $335.821 y alcanzará los $405.821 en bruto al adicionarse el bono. En tanto, la pensión no contributiva por invalidez laboral -que representa el 70% del ingreso mínimo- se ubicará en $293.843, llegando a $363.843 en bruto con el refuerzo estatal.
Por su parte, el paquete de beneficios familiares también registrará variaciones: la Asignación Universal por Hijo (AUH) se elevará a $150.847 por menor de 18 años y a $491.173 en el caso de hijos con discapacidad. Para el sector de trabajadores registrados y monotributistas que perciben el salario familiar, los montos por hijo menor se reajustarán en escalas de $75.432, $50.884, $30.777 o $15.881, dependiendo de los rangos de ingresos del grupo familiar.
Finalmente, el reajuste mensual impactará en los topes impositivos del mercado laboral y autónomo. El sueldo mínimo imponible para calcular los aportes al sistema jubilatorio y de salud se elevará a $141.380, mientras que la remuneración máxima sujeta a retenciones trepará a $4.594.798. De este modo, los trabajadores con salarios superiores a dicho tope tendrán un descuento previsional máximo de $781.115 en sus recibos de sueldo a partir del próximo mes.