La autoridad monetaria realizó una operación de pase pasivo que modifica el horizonte de pagos en moneda extranjera y suma nuevas entidades internacionales al esquema
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) concretó una refinanciación por USD 6.000 millones con un grupo de diez bancos internacionales, una operación que le permitirá extender los vencimientos de esa deuda hasta septiembre de 2028, es decir, después de las próximas elecciones presidenciales.
La entidad monetaria informó que canceló los acuerdos de financiamiento vigentes y los reemplazó por un nuevo esquema por el mismo monto, con el objetivo de mejorar el perfil de vencimientos, fortalecer la liquidez en dólares y otorgar mayor previsibilidad al manejo de las reservas internacionales.
Según explicó el organismo que conduce Santiago Bausili, la operación también reduce el costo financiero de esos préstamos y amplía la participación de entidades internacionales en el programa.
Para concretar la refinanciación, el BCRA utilizó títulos BONAR que forman parte de su cartera. En la licitación realizada el 30 de junio se recibieron ofertas por USD 8.250 millones, una cifra superior al monto buscado, lo que fue interpretado por la autoridad monetaria como una señal de confianza de los bancos internacionales en la evolución de la economía argentina.
El nuevo acuerdo establece una tasa de interés equivalente a la SOFR en dólares más un margen del 4%, manteniendo las condiciones del préstamo más reciente y mejorando las de los acuerdos firmados anteriormente.
Hasta ahora, el Banco Central mantenía tres operaciones de financiamiento con distintos vencimientos previstos entre 2027 y comienzos de ese año. El primero correspondía a USD 1.000 millones, el segundo a USD 2.000 millones y el tercero a USD 3.000 millones. Con esta reestructuración, los tres compromisos quedan unificados en un único préstamo con vencimiento en septiembre de 2028.
La decisión permitirá al organismo conservar esos USD 6.000 millones dentro de las reservas internacionales durante un período más prolongado, al tiempo que posterga los pagos previstos para los próximos años y mejora la planificación financiera del Estado en materia de deuda en moneda extranjera.