La reconfiguración internacional tras el acuerdo en Medio Oriente impulsa cambios en la economía argentina, con nuevas variables en juego
El cambio en la dinámica internacional hará que en Argentina bajen los precios y suba el dólar. De este modo, la inflación y la tasa de devaluación van a ir de la mano.
El pasado 28 de febrero comenzó la suba del petróleo a raíz de la guerra entre Estados Unidos e Irán. Ese fenómeno impactó de lleno en Argentina: ingresaron más dólares, se apreció el tipo de cambio y subió la inflación. Aunque inicialmente parecía una mala noticia, demostró que el país es antifrágil. Ante una crisis internacional surgió una oportunidad: mejoraron los términos de intercambio, ingresaron más divisas del exterior, el Banco Central acopió reservas sin expandir la cantidad de moneda y la Tesorería mantuvo el equilibrio fiscal.
Hace unos días se firmó la paz entre Estados Unidos e Irán, lo que implica una baja en el precio del petróleo. Esto impactará sobre la economía local con menores ingresos de dólares, un desmejora en los términos de intercambio, una suba del tipo de cambio y una baja de la inflación. En definitiva, lo que va a suceder es lo inverso de lo que ya ocurrió.
Dólar e inflación: proyecciones para el mercado cambiario
El dólar comenzó un recorrido alcista -algo que habíamos adelantado oportunamente- con rumbo decidido hacia la zona de los $1.500. A esto se sumó la apertura de la venta del mundial más el turismo, lo que aumenta la demanda de divisas. De esta manera, vamos rumbo a un nuevo punto de equilibrio que estará muy cercano a la evolución de la inflación. A fines del año 2025, el dólar cotizaba a $1.457 y, dado que la inflación de 2026 podría ubicarse en el 24% anual, los inversores ya pueden hacer las cuentas.
La inflación a 12 meses vista según el mercado se ubica en el 22% anual, lo que arrojaría un promedio en torno al 1,67% mensual. Si miramos a 24 meses, los bonos en pesos que ajustan por inflación rinden CER más 7,1% anual, mientras que los bonos indexados al dólar (dollar-linked) rinden dólar mayorista más 7,6% anual. Ambos instrumentos vencen de manera posterior al acto electoral, por lo cual parecería que, pasadas las elecciones, el dólar subiría menos que la inflación. En conclusión, en el corto plazo el dólar mayorista puede subir más que la inflación, pero en el largo plazo podría ocurrir lo contrario.
Mercados mundiales y financiamiento: la agenda de cara a 2027
La Reserva Federal de Estados Unidos está en busca de una nueva narrativa, lo que nos obliga a ser cautelosos con el contexto internacional. Habrá que esperar qué depara el destino bajo la gestión del nuevo presidente de la entidad, Kevin Warsh, y cuál será el rumbo de la política monetaria. Por ahora, y solo por ahora, la tasa de corto plazo no muestra indicios de baja. En cuanto al oro, la plata y el Bitcoin, están retrocediendo aceleradamente y se ubican lejos de sus máximos, lo que augura un escenario más tranquilo para las finanzas internacionales. Por su parte, las emisiones de nuevas acciones en Estados Unidos no han modificado la liquidez global del sistema.
Con el año 2026 cerrado en materia financiera, Argentina ya mira hacia 2027. El país tiene asegurado el financiamiento para el resto del año. Para 2027, podría renovar sin problemas los acuerdos repo que emitió tiempo atrás, conseguirá financiamiento con garantías de los organismos financieros internacionales y podría renovar la deuda con el FMI mediante la firma de un nuevo programa. Con este esquema en marcha en junio de 2026, el horizonte para el mercado de bonos es claramente optimista. En este contexto, no descartamos que el riesgo país caiga por debajo de los 400 puntos, y menos aún que el gobierno realice alguna emisión de deuda en el segundo semestre de 2026, siempre que las condiciones internacionales lo permitan.
Conclusión y estrategias de inversión
El segundo semestre presentará una dinámica opuesta al primero, con implicancias clave para inversores:
Dinámica semestral: El segundo semestre será opuesto al primero. Veremos una inflación a la baja, un dólar mayorista subiendo por encima de los precios y un riesgo país en descenso. Las acciones deberían acompañar la tendencia alcista, en la medida que los balances corporativos resulten favorables. Hay que ser cautelosos con las empresas ligadas al petróleo, ya que no venden a u$s100 el barril
Incertidumbre global: El contexto internacional exhibe una gran volatilidad mientras se aguarda el sendero de medidas financieras que tomará la Reserva Federal. A esto se suman las elecciones en Brasil en octubre y los comicios de mitad de mandato en los Estados Unidos
Perspectivas locales: En el plano local, una baja del riesgo país podría generar importantes ganancias en bonos y acciones. Es momento de monitorear balances, identificar qué firmas agregan valor y analizar las perspectivas corporativas a futuro. A priori, los bancos surgen como una buena opción, mientras se espera la venta de Metrogas y se visualiza cómo se reconfiguran las empresas petroleras tras la baja del crudo. En materia de renta fija, el AE38 luce como la mejor alternativa a largo plazo, mientras que el AN29 se posiciona como lo mejor en el corto plazo
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El Presidente encabezó el acto junto al gabinete nacional y autoridades de la provincia de Santa Fe