La entidad ya adquirió más de US$10.800 millones en lo que va del año.
El ritmo de adquisición de dólares por parte del Banco Central mostró una marcada desaceleración durante junio, a pesar de que las liquidaciones del sector agroexportador registraron una leve mejora respecto de las semanas anteriores.
La señal más clara se observó este miércoles, cuando la autoridad monetaria realizó su menor compra de divisas en las últimas 49 ruedas cambiarias, incorporando apenas US$34 millones a sus arcas.
Los números reflejan un cambio de tendencia respecto de mayo. Durante ese mes, el promedio diario de compras del Banco Central alcanzó los US$137 millones. En junio, en cambio, esa cifra cayó hasta los US$81 millones por jornada.
Analistas del mercado sostienen que la menor capacidad de intervención no responde únicamente al comportamiento del sector exportador. Si bien el agro incrementó ligeramente la liquidación de divisas, comenzaron a aparecer otras operaciones que compensan parte de esa oferta y limitan la posibilidad de que el Banco Central continúe acumulando reservas al mismo ritmo que en los meses anteriores.
Antes del inicio de junio, muchas consultoras proyectaban un escenario más favorable para la compra de dólares. La expectativa se apoyaba en factores como la estacionalidad de la cosecha gruesa, el crecimiento de las exportaciones energéticas y el ingreso de divisas provenientes de emisiones de deuda en moneda extranjera que luego deben convertirse a pesos en el mercado local.
Sin embargo, los resultados quedaron por debajo de esas previsiones. Hasta el momento, el Banco Central acumuló compras por unos US$1.056 millones durante junio. De mantenerse esta tendencia, el cierre mensual rondaría los US$2.000 millones, una cifra inferior a las estimaciones más optimistas que proyectaban ingresos superiores a los US$3.000 millones.
Desde el mercado financiero interpretan que el actual nivel del tipo de cambio está generando una mayor demanda privada de dólares, lo que reduce el margen de maniobra de la autoridad monetaria para seguir comprando reservas con la misma intensidad observada durante abril y mayo.
Algunos especialistas consideran que para recuperar el ritmo anterior sería necesario un tipo de cambio más elevado. Sin embargo, una corrección de esa naturaleza podría generar efectos secundarios sobre las estrategias financieras que hoy aprovechan las altas tasas en pesos, conocidas como carry trade. Una mayor incertidumbre cambiaria podría impulsar la salida de esas posiciones y aumentar la demanda de moneda extranjera.
A pesar de la desaceleración reciente, el balance anual continúa siendo positivo. En lo que va de 2026, el Banco Central adquirió más de US$10.800 millones y logró cumplir uno de los objetivos de acumulación de reservas comprometidos con el Fondo Monetario Internacional.
Los meses más favorables fueron abril y mayo, cuando las compras alcanzaron aproximadamente US$2.770 millones y US$2.601 millones, respectivamente.
No obstante, la acumulación de reservas enfrenta una limitación importante: los compromisos de deuda que debe afrontar el Gobierno. Por ese motivo, las compras de divisas no siempre se reflejan en un crecimiento equivalente de las reservas internacionales.
Durante 2026, las reservas brutas registraron una mejora cercana a los US$6.400 millones y se ubicaron por encima de los US$47.500 millones. El desafío para el equipo económico será continuar fortaleciendo esa posición para cumplir con la meta acordada con el FMI, que establece una acumulación mínima de US$8.000 millones a lo largo del año.