La agencia de calificación elevó la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera a largo plazo, pasando de CCC+ a B-. La firma financiera destacó la acumulación de divisas y el equilibrio fiscal, aunque advirtió que el país es vulnerable a "shocks adversos"
Tras la positiva evaluación de Fitch Ratings el mes pasado, la agencia Standard & Poor's elevó este miércoles la calificación de la deuda argentina en moneda extranjera a largo plazo, pasando de "CCC+" a "B-". La decisión destaca el éxito del programa de austeridad fiscal y el fortalecimiento de las reservas internacionales como pilares para la recuperación económica y la sostenibilidad de las cuentas públicas.
La mejora en la nota crediticia fue celebrada por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien subrayó el impacto positivo de las medidas implementadas. En su informe, S&P fundamenta la calificación en una menor vulnerabilidad económica y una mejora gradual en la liquidez externa, factores que, según la agencia, "sientan las bases para que continúe la recuperación económica". Además, se resalta la capacidad del Estado para cumplir con sus compromisos mediante una combinación estratégica de superávits fiscales, emisión de bonos y acuerdos de recompra con bancos globales.
La calificadora proyecta un escenario de crecimiento económico del 2,7% para 2026, con una tendencia de expansión cercana al 3% para los años venideros. Asimismo, S&P anticipa una trayectoria de desinflación sostenida: el índice promedio bajaría al 32% este año, con una proyección de acercarse al 9% hacia 2029. Para la agencia, el ajuste fiscal y una política monetaria estricta funcionan como el ancla necesaria para alcanzar estos objetivos, a pesar de los desafíos que aún persisten en un contexto de tensiones macroeconómicas probables en los próximos 18 meses.
El informe hace hincapié en la transformación de la matriz exportadora argentina. El desarrollo de recursos no convencionales en Vaca Muerta y el crecimiento de la minería son señalados como factores críticos que impulsarán la balanza de pagos. Esta diversificación, sumada a la acumulación de reservas por parte del Banco Central -que ya supera los 10.000 millones de dólares en compras acumuladas hasta junio-, brinda al país una mayor resiliencia frente a posibles shocks externos.
La decisión de S&P se alinea con el reciente dictamen de Fitch Ratings, que también elevó la nota argentina al valorar el cambio estructural en el manejo del presupuesto. Ambos organismos coinciden en que el compromiso con el equilibrio fiscal representa una ruptura significativa con el pasado reciente. Si bien las calificadoras advierten sobre la sensibilidad de los mercados financieros ante el ciclo electoral de 2027 y la necesidad de mantener la previsibilidad institucional, la tendencia hacia la mejora en la calificación refleja la confianza internacional en la actual hoja de ruta del Gobierno.