Economía & Negocios Podría exportar US$80 millones

El Gobierno impulsa un Plan Nuclear y analiza una oferta privada de US$ 120 millones para reactivar la planta de agua pesada en Neuquén

Las firmas Saesa y Spark presentaron un proyecto para poner en marcha la PIAP, paralizada desde 2017. Buscan aprovechar el gas de Vaca Muerta, generar exportaciones por US$ 80 millones anuales e ingresar al top 5 de productores globales de este insumo clave.

Domingo, 7 de Junio de 2026

En un giro estratégico para el sector energético local, el Gobierno nacional convocó formalmente al capital privado a invertir en el área nuclear con el objetivo de posicionar a la Argentina como un proveedor global de materiales y combustibles de uso pacífico. En el marco de esta convocatoria, bautizada como Plan Nuclear, las autoridades nacionales ya tienen bajo análisis una propuesta concreta de inversión privada por 120 millones de dólares destinada a reactivar la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP) ubicada en la provincia de Neuquén, un activo industrial único en América Latina que permanece sin producción desde 2017.

La iniciativa cobra un fuerte impulso global ante la necesidad de diversificar las matrices energéticas frente a la volatilidad del petróleo, acentuada por las recientes alzas de costos e inflación derivadas de los conflictos geopolíticos en Medio Oriente. El agua pesada es un insumo crítico para moderar y estabilizar los reactores de generación eléctrica de potencias como Canadá, India, Rumania, Corea del Sur y China, pero también cuenta con una demanda creciente en la industria de los semiconductores, la investigación científica y el sector farmacéutico de alta complejidad.

La alianza Saesa-Spark y el potencial de Vaca Muerta

La propuesta formal fue presentada por el consorcio integrado por Saesa -compañía comercializadora de gas natural- y Spark -empresa especializada en servicios de infraestructura para el sector energético-. El plan maestro diseñado por las firmas privadas estipula un cronograma de tareas técnicas de 36 meses para poner la planta nuevamente en condiciones operativas, aprovechando la proximidad y la abundancia de recursos gasíferos de Vaca Muerta. El proyecto requerirá un piso de consumo de 500.000 metros cúbicos diarios de gas para alimentar el proceso industrial.

"La planta neuquina es un activo estratégico único en el mundo. Con su reactivación, la Argentina entra en forma directa al top 5 de productores mundiales de agua pesada junto a Canadá, India, Rumania y China. Hoy mantenerla ociosa le cuesta al país más de 12 millones de dólares al año sin producir absolutamente nada", explicó Juan Bosch, CEO de Saesa, quien además confirmó la existencia de acuerdos preliminares con compradores internacionales interesados en adquirir el producto.

A valores de mercado actuales, el agua pesada cotiza a unos 70.000 dólares la tonelada, lo que le permitiría a la planta generar ingresos por exportaciones estimados en 80 millones de dólares anuales una vez estabilizado el régimen de producción. De recibir el aval técnico y político del Poder Ejecutivo, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) -propietaria de las instalaciones operadas por la Empresa Neuquina de Servicios de Ingeniería (ENSI)- deberá realizar el correspondiente llamado a licitación pública para adjudicar formalmente la concesión.

La ventana de diversificación hacia el agro

Si bien el núcleo del negocio inicial se concentrará estrictamente en el mercado del agua pesada, el Gobierno y los inversores no pierden de vista la versatilidad de la infraestructura de la PIAP. A principios de este año, una comitiva de funcionarios nacionales inspeccionó la planta inaugurada en 1993 para evaluar su potencial de diversificación a mediano plazo.

Los estudios preliminares indican que, en una segunda etapa y mediante inversiones complementarias, las instalaciones podrían reconvertirse parcialmente para elaborar insumos de alto valor para el sector agropecuario, tales como amoníaco y urea, un fertilizante nitrogenado fundamental para la producción agrícola local y regional. Desde las empresas señalaron que, aunque esta opción requiere procesos de ingeniería adicionales, se mantiene como una alternativa viable en la agenda de desarrollo a largo plazo.