El presidente del Banco Central asistirá a una reunión del BIS en Shanghái y mantendrá encuentros bilaterales con las autoridades asiáticas. El acuerdo por 20.000 millones de dólares vence el próximo de 6 agosto y el Gobierno busca extenderlo por otros tres años, en medio de las presiones de Washington para reducir la influencia de Pekín en la región.
El presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Santiago Bausili, emprenderá la próxima semana un viaje estratégico a China con el objetivo central de destrabar la renovación del swap de monedas vigente con el gigante asiático. Si bien el propósito formal de su agenda en Shanghái es participar de una asamblea del Banco de Pagos Internacionales (BIS), el funcionario aprovechará la oportunidad para abrir canales directos de negociación con las autoridades del Banco Popular de China, de cara al vencimiento del acuerdo marco previsto para el próximo 6 de agosto.
El intercambio de monedas, que constituye un pilar clave para la contabilidad de las reservas internacionales brutas de la autoridad monetaria, alcanza un monto total de 130.000 millones de yuanes, una cifra equivalente a unos 20.000 millones de dólares. Durante la gestión de Alberto Fernández, la entidad monetaria llegó a activar un tramo de 5.000 millones de dólares para financiar importaciones y afrontar obligaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros acreedores externos sin resentir las reservas líquidas.
De acuerdo con el último balance del BCRA, la entidad viene cancelando gradualmente dicho uso; al mes de enero de este año, el saldo remanente por saldar se ubicaba en torno a los 675 millones de dólares, previéndose su liquidación total en el transcurso de los próximos meses.
La postura del jefe de la autoridad monetaria frente a sus contrapartes asiáticas se apoya en la continuidad institucional de un mecanismo que opera desde el año 2009. En sus últimas apariciones públicas, Bausili ratificó el excelente nivel de diálogo que mantiene con Pekín y desestimó cualquier alteración sustancial en las bases del entendimiento, proyectando una renovación por un nuevo período de tres años, en sintonía con las prórrogas que se instrumentaron históricamente desde el inicio de la cooperación bilateral.
Sin embargo, estas tratativas avanzan en un marco de indudable tensión geopolítica, debido a los recurrentes pedidos que la administración estadounidense de Donald Trump ha trasladado a la Casa Rosada con el fin de neutralizar y recortar los márgenes de influencia de la potencia asiática en el Cono Sur.
En términos estrictamente operativos, el Banco Central detalló en sus informes contables que el swap funciona como un depósito cruzado de reciprocidad financiera: la entidad que solicita la activación abre una cuenta en sus libros a nombre de su contraparte por el monto equivalente en moneda local, mientras que el banco requerido realiza una acción idéntica en sus registros.
Ambas cuentas permanecen sin devengar intereses o remuneraciones mientras los fondos no sean efectivamente aplicados a transacciones comerciales o financieras, y al momento del vencimiento final de cada operación, cada banco debita exactamente el monto que fuera depositado de forma original, garantizando la neutralidad del balance siempre que las líneas de liquidez no se mantengan giradas.