Economía & Negocios Hoja de ruta

Se anticipa presión a la baja del dólar y señales de la próxima jugada oficial

El número dos de Caputo envió un mensaje a empresarios y financistas. Pidió "no especular" y anticipó "una oferta de dólares muy difícil"

Viernes, 10 de Abril de 2026

El viceministro de Economía, José Luis Daza, lanzó un mensaje contundente durante su participación en el 3° Foro Estratégico IAEF: dijo que la Argentina entró en un "círculo virtuoso" que desafía los pronósticos tradicionales del establishment.

Con una mirada forjada tras 45 años de experiencia laboral en los centros financieros globales, Daza fue categórico al señalar que la economía argentina está transitando un cambio de paradigma, pasando de un programa defensivo para evitar el colapso a uno de consolidación y crecimiento,según dijo ante una audiencia repleta de financistas y empresarios.

El viceministro de Caputo aventuró que en los próximos tiempos, la Argentina atravesará una "fuerte presión" bajista sobre el tipo de cambio, producto de un poderoso ingreso de divisas. Ya sea tanto de un sector tradicional -el campo- y el renovado rubro energético.

Según el funcionario, el mes de enero marcó un hito en esta transición. Uno de los pilares de este fenómeno es el comportamiento de las tasas de interés.

Daza destacó que, tras alcanzar picos superiores al 100% el año pasado, la tasa de los bonos de corto plazo cayó 15 puntos porcentuales de forma "sostenible y creíble".

Lo que resulta "extraordinario" para la visión del Ministerio es que esta baja de tasas cortas fue acompañada por una caída en las tasas de largo plazo, una señal para el mercado que indica "sostenibilidad".

"Es el sueño de todo macroeconomista: bajan las tasas cortas, bajan las tasas largas y caen las expectativas de depreciación", afirmó el viceministro, subrayando que este equilibrio se alcanzó sin necesidad de mantener tasas artificialmente altas para sostener el peso.

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Frente a las críticas de ciertos sectores del empresariado y también de algunos economistas, como Domingo Cavallo, que reclaman medidas adicionales para asegurar el plan de estabilización, Daza aportó cifras contundentes: el Banco Central compró u$s4.500 millones durante los primeros tres meses del año.

A ese flujo se sumaron otros u$s1.000 millones que las empresas extranjeras remitieron como dividendos a sus casas matrices.

A pesar de esta masiva absorción de divisas y la salida de capitales por dividendos, el peso no sólo se mantuvo estable, sino que se apreció.

Daza aclaró que el Gobierno no tiene un "objetivo de tipo de cambio" ni busca atrasarlo artificialmente; por el contrario, sostuvo que, de no haber sido por las compras del Banco Central, el dólar estaría hoy en niveles significativamente más bajos.

Para el funcionario, lo que se observa no es una intervención política, sino la respuesta del mercado a un programa fiscal y monetario consistente.

El punto más ácido de su exposición fue la advertencia directa al sector privado.

Daza pidió a los empresarios "no apostar a un tipo de cambio más débil" como solución a sus problemas de competitividad.

Según su visión, el tipo de cambio real no es una variable que el Gobierno controle o deba manipular, sino que vendrá determinado por los flujos comerciales y de capital.

La proyección de la balanza de pagos hacia el futuro inmediato, respaldada por datos del Ministerio de Economía y el Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG), sugiere una "abundancia de dólares", sin precedentes, impulsada por el sector energético y minero.

"En los próximos cinco años vamos a enfrentar una oferta de dólares muy difícil", advirtió, señalando que la presión hacia la apreciación será constante.

En este sentido, el viceministro instó a los sectores que hoy se sienten desafiados por la estabilidad cambiaria -como el textil- a enfocarse en la "productividad y la modernización".

El compromiso del Gobierno, aseguró, es trabajar en la baja del "costo argentino", eliminando trabas impositivas, facilitando el acceso al crédito y promoviendo reformas estructurales como la laboral y la desregulación económica.

Fuente: Iprofesional