Mientras los mercados internacionales siguen atentos al conflicto en Medio Oriente y a la volatilidad del petróleo, las variables financieras argentinas muestran una dinámica propia. Este jueves, el dólar minorista cayó a $1390 en el Banco Nación y el riesgo país volvió a ubicarse por debajo de los 600 puntos.
En un contexto internacional atravesado por la cautela de los inversores frente a la guerra en Medio Oriente y los movimientos del precio del petróleo, los activos argentinos parecen moverse en un microclima. Este jueves, el dólar minorista retrocedió $10 en el Banco Nación y cerró en $1390, su menor valor en casi un mes.
La caída de la divisa se da incluso en un año en el que el Banco Central ya demandó más de US$3900 millones en el mercado. Aun así, el tipo de cambio acumula una baja de $90 desde comienzos de 2026, en una dinámica que analistas explican por una combinación de factores locales e internacionales.
Para Matías De Luca, jefe de research y estrategia de Parakeet Capital, la apreciación del peso responde, por un lado, al fortalecimiento del real brasileño y, por otro, al ingreso de divisas por colocaciones de deuda y al comienzo de la liquidación de la cosecha gruesa. Según explicó, también incidió la escasa exposición de inversores internacionales a la Argentina, lo que evitó una salida de capitales ante el primer impacto global del conflicto bélico.
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La brecha entre el mayorista y el techo de la banda superó el 20% por primera vez desde junio de 2025. De este modo, se profundiza la apreciación cambiaria.
En la misma línea, el asesor financiero José Ignacio Bano sostuvo que las perspectivas cambiarias también se apoyan en la expectativa de mayores ingresos de dólares por exportaciones agropecuarias y energéticas. En ese sentido, remarcó que un alza del petróleo mejora el valor de las ventas externas argentinas y fortalece la oferta de divisas, aun cuando no esté claro cuánto tiempo se mantendrán los precios actuales.
En paralelo, el riesgo país volvió a perforar el umbral de los 600 puntos, luego del repunte registrado la semana pasada por la salida de posiciones en deuda emergente. Para los analistas, la baja reciente se vincula con la estrategia oficial de reforzar la colocación de bonos en dólares en el mercado local y mostrar previsibilidad de cara a los próximos vencimientos de deuda.
De Luca consideró que esa política ayuda a transmitir certidumbre financiera, mientras que Bano destacó la acumulación de reservas, las emisiones en moneda dura y otros anuncios vinculados a activos estatales como señales de solidez. Gustavo Neffa, director de Research for Traders, resumió el escenario al señalar que la Argentina muestra un "despegue" respecto de otros emergentes gracias a una macroeconomía más ordenada y al impulso favorable de los commodities.