Economía & Negocios No se resiste

Ingresos Brutos, el más odiado para las  PyMEs: empresarios apuntan contra el impuesto provincial

Una encuesta del IERAL develó que la principal preocupación dejó de ser la inflación y pasó a ser la presión impositiva, con el gravamen como el principal obstáculo para el crecimiento.

Jueves, 19 de Marzo de 2026

Ser empresario PyME es un gran desafío en un país como la Argentina, con una dinámica económica compleja y en el que el cambio de reglas es más común de lo que se aguantaría en cualquier otro territorio. 

Si bien algunas cosas parecen ir acomodándose, las preocupaciones siguen. Mutan. Así, emergen aquellos temas que habían quedado ocultos en la lista de problemas a resolver en el futuro.   

Esto es lo que refleja una nueva encuesta realizada por el IERAL PyME sobre más de un centenar de empresas destacadas, que desbancaron a la inflación como el principal problema para situar en su lugar a la presión impositiva. 

El relevamiento destaca que para el 64% de los encuestados, este tema representa un obstáculo alto. Para el 25%, el obstáculo es medio, mientras que para un 10% es medio y solo un 1% no lo considera un obstáculo. 

 La inflación, que según el instituto estuvo en el primer lugar en las ediciones anteriores, pasó al puesto 14 del ranking. El podio, así, lo ocupan la presión tributaria, los costos laborales y las tasas de interés elevadas.

A la hora de indagar, los empresarios consideraron que el peor impuesto es Ingresos Brutos. En efecto, el 54% considera que es el tributo más nocivo, seguido del Impuesto sobre Créditos y Débitos bancarios (11%).

Curiosamente, las tasas municipales -que están en la mira del Gobierno nacional y que hasta tienen una página especial para que los contribuyentes puedan denunciar su impacto- quedaron todavía por debajo de los tres rubros más importantes de la recaudación nacional.

Según los encuestados, el Impuestos al Valor Agregado (IVA) y el Impuesto a las  Ganancias (ambos con el 8%) y las Contribuciones patronales (con un total de votos del 5%) siguen siendo un problema más importante.

Por qué es tan malo Ingresos Brutos

Consultado por El Economista, Alberto Mastandrea explicó que "Ingresos Brutos constituye, desde hace décadas, uno de los tributos más cuestionados dentro del sistema tributario argentino, particularmente desde la perspectiva de las pequeñas y medianas empresas". 

Además, añadió que "su carácter distorsivo no deriva únicamente de su nivel de alícuotas, que en muchos casos resultan elevadas, sino principalmente de la forma en que el impuesto se estructura y se recauda".

El socio de BDO Argentina explicó que, en primer lugar, la distorsión surge del propio diseño del gravamen. A diferencia de los que gravan el valor agregado -como ocurre con el IVA- Ingresos Brutos recae sobre los ingresos obtenidos en cada etapa de la cadena económica, sin permitir la deducción de los costos o de los tributos soportados en las etapas anteriores. 

Esta característica genera el conocido "efecto cascada", por el cual el impuesto se incorpora sucesivamente al precio de los bienes y servicios a medida que atraviesan los distintos eslabones de producción, distribución y comercialización. 

"Como consecuencia, el gravamen termina acumulándose y trasladándose al precio final, distorsionando las decisiones económicas y afectando la competitividad de las empresas, especialmente de aquellas con estructuras productivas más extensas", señaló.

"Sin embargo -prosiguió Mastandrea-, la problemática no se agota en el diseño del tributo. En la práctica, uno de los aspectos más gravosos para las PyME se encuentra en los mecanismos de recaudación anticipada implementados por las jurisdicciones provinciales".

En efecto, los fiscos provinciales desarrollaron diversos regímenes de retención, percepción y recaudación anticipada -como los sistemas de recaudación sobre acreditaciones bancarias- que operan sobre los ingresos de los contribuyentes en forma previa a la determinación del tributo.

"El problema radica en que dichos regímenes suelen aplicarse con alícuotas que exceden significativamente la obligación tributaria real del contribuyente. Esto genera que las empresas acumulen saldos a favor de difícil o lenta recuperación", sostuvo. 

Y apuntó que "en la práctica, esos saldos a favor implican una financiación forzosa al fisco, ya que los contribuyentes adelantan montos muy superiores al impuesto efectivamente determinado".

El socio de BDO Argentina manifestó que para las PyME, que suelen operar con márgenes más ajustados y con mayor dependencia del capital de trabajo, este fenómeno produce un efecto particularmente negativo. 

"Los recursos que quedan inmovilizados en forma de créditos fiscales no disponibles reducen la liquidez de la empresa, dificultan la inversión y encarecen el financiamiento del giro comercial", aportó.

En términos económicos, esto implica que el gravamen no solo introduce distorsiones en la formación de precios y en la organización de las cadenas productivas, sino que provoca un costo financiero implícito para las empresas.

"Por estas razones, el tributo suele ser señalado tanto por la doctrina como por los organismos internacionales como uno de los más distorsivos del sistema fiscal argentino, particularmente en lo que respecta al impacto que genera sobre las pequeñas y medianas empresas y sobre la eficiencia del sistema productivo", apuntó.

"En los últimos años, distintos intentos de reforma han buscado morigerar estos efectos -especialmente a través de acuerdos fiscales entre Nación y provincias-, aunque en la práctica muchas de estas distorsiones continúan presentes en el funcionamiento cotidiano del impuesto", concluyó Mastandrea.

¿Momento del Súper IVA?

En estos días, el gobernador de Córdoba, Martín Llaryora, aseguró que es momento de que las provincias y la Nación se sienten a charlar seriamente sobre la posibilidad de que la recaudación completa del IVA sea repartido entre las provincias.

Esta decisión, al menos desde su perspectiva, permitiría que las distintas jurisdicciones puedan analizar la baja tanto de Ingresos Brutos, así como también que los municipios puedan eliminar algunas tasas. 

El presidente del IERAL de la Fundación Mediterránea, Osvaldo Giordano, se subió a estas declaraciones para asegurar que "las provincias no necesitan que las convenzan de que Ingresos Brutos es un pésimo impuesto y que debe ser eliminado". 

Desde su mirada, "necesitan que se generen las condiciones para poder hacerlo". Luego, desempolvó una tema que había estado en los medios hace un tiempo, al afirmar que "el "Súper IVA" es la mejor alternativa. Es ahora".

Ahora bien, ¿qué es el Súper IVA? "Es la propuesta que viene impulsando Osvaldo Giordano desde IERAL: unificar IVA, Ingresos Brutos y tasas municipales para bajar el costo argentino y mejorar competitividad", afirmó Diego Fraga al ser consultado por este medio. 

El abogado aseguró que "como rumbo de reforma, el Súper IVA es viable" y añadió que "la idea tiene lógica porque apunta a reemplazar tributos muy distorsivos -sobre todo Ingresos Brutos y tasas municipales sobre ventas- por un esquema más simple, más transparente y menos "en cascada"". 

Y sumó que "en un contexto en el que las PyME siguen señalando a la presión tributaria como uno de sus principales problemas, y a Ingresos Brutos como uno de los impuestos más molestos, la dirección conceptual del cambio parece correcta".  ?

Sin embargo, el profesor de la Maestría en Derecho Tributario de la Universidad Austral manifestó que existe un problema, que "es que la viabilidad económica no garantiza viabilidad política". 

Según explicó, un Súper IVA exige un acuerdo muy profundo entre Nación, provincias y municipios, porque hoy cada nivel de gobierno defiende su propia caja y su propia potestad tributaria. Por eso la discusión no pasa tanto por sí técnicamente sirve, sino por cómo se reparte la recaudación y quién administra el impuesto. 

"Incluso los impulsores reconocen que haría falta consenso con los gobernadores y probablemente cambios de fondo en el esquema de coparticipación. En otras palabras: es una buena idea de mediano plazo, pero difícil de implementar rápido en la Argentina actual", concluyó.

Una cosa parece clara: todos conocen al enemigo. Ahora es momento de ver quiénes están de acuerdo en sentarse en una mesa para discutir cómo lograr una solución para este problema, que se subió al podio de las preocupaciones empresariales.  

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