Medio Oriente recalienta los mercados y la City marca qué activos conviene tener y cuáles evitar, con un semáforo práctico para instrumentos
La escalada militar del fin de semana cambió el humor del mercado internacional en cuestión de horas y ya no se trata sólo de la gravedad del episodio, sino del tipo de riesgo que se encendió. Cuando el conflicto se acerca a una arteria clave para la energía, los precios dejan de moverse con seguridad y pasan a moverse de maneras menos predecibles. Y en este caso, la probabilidad que más pesa es la interrupción parcial o total del Estrecho de Ormuz.
Los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán, sumados a la respuesta posterior, elevaron la chance de un conflicto regional más extendido.La baja del líder supremo iraní Ali Jamenei y de otros altos mandos del régimen marcó un salto cualitativo respecto de la guerra de 12 días del año pasado. También quedó sobre la mesa un horizonte de varias semanas, un plazo suficiente para que el mercado empiece a mirar efectos de segunda vuelta, además del impacto inicial.
A pesar de todo esto, el mercado, no opera titulares militares, opera el riesgo energético. El punto crítico es que Irán no necesita "cerrar" formalmente Ormuz para complicar el comercio ya que le alcanza con volverlo peligroso. Hostigar barcos, atacar navíos, bloquear el paso o colocar minas genera el mismo resultado económico en el corto plazo, suben seguros, se frena el tráfico y suben los precios de la cobertura.
Con esa mezcla de riesgo y opacidad, la pantalla reaccionó como e manual. El WTI y el Brent saltaron hacia u$s72 y u$s78, con subas de 7,4% y 8,2%. El dólar se apreció 0,7%, el oro avanzó 2% hacia u$s5.400 la onza. Europa operó con bajas cercanas al 2% y los futuros del S&P 500 y el Nasdaq retrocedieron entre 1% y 1,3%.
Ahí aparece el eje central de esta nota. El "semáforo" que se activó en la City para ordenar carteras en tres mundos que el inversor argentino sigue de cerca, bonos, acciones locales y CEDEARs.
En CEDEARs, el semáforo suele ser más directo porque el mercado internacional tiene reflejos conocidos. En un shock geopolítico, primero se compra cobertura y recién después se discrimina y es por eso que el verde se concentra en ganadores directos y en refugios.
En verde aparecen energía, defensa y cobertura ligada a oro.
En energía, el bloque más clásico incluye Exxon Mobil Corp -XOM- y Chevron Corporation -CVX-. En servicios petroleros, suelen moverse con fuerza tickers como Schlumberger Limited -SLB- y Halliburton -HAL- cuando el mercado empieza a pricear mayor actividad o mayor tensión en oferta. En defensa y aeroespacial, los nombres que suelen capturar demanda en episodios de escalada incluyen Lockheed Martin -LMT- y RTX Corporation -RTX-. En oro, la cobertura puede expresarse con un vehículo como GLD o con mineras como GOLD y NEM.
La idea no es que todos se muevan igual, sino que comparten el rasgo de estar del lado "natural" de la primera ola defensiva.
El amarillo en CEDEARs agrupa calidad que puede caer por contagio.
Y es que el mercado, cuando se cubre, vende liquidez donde puede y ahí entran sectores defensivos clásicos que a veces bajan menos y recuperan antes, consumo masivo y salud suelen estar en ese paquete. Nombres como Procter & Gamble -PG-, Coca-Cola Company -KO- y PepsiCo -PEP- tienden a ser refugio relativo dentro de acciones. En salud, tickers como Johnson & Johnson -JNJ-, Pfizer -PFE- y Merck Sharp and Dohme -MRK- suelen funcionar como amortiguador cuando el mercado busca estabilidad. Amarillo no implica "comprar ya", implica que, si el mercado se pasa de rosca, ahí puede aparecer una ventana táctica con menos riesgo que en otros segmentos.
El rojo suele concentrarse en crecimiento con múltiplos exigentes.
Esto se debe a que, en episodios de riesgo, esos activos sufren por caída por aversión al riesgo y caen por el riesgo de que el shock energético complique el sendero de tasas. En esa zona suelen ubicarse nombres como Nvidia -NVDA-, Tesla -TSLA-, Advanced Micro Devices -AMD-, Amazon -AMZN- y Meta Platforms -META-. Si el mercado empieza a pensar que los recortes se corren o se achican, la compresión de múltiplos pega fuerte y el rebote puede tardar.
En verde aparecen apuestas selectivas que, según el material de Balanz, sostienen una relación retorno riesgo que todavía cierra incluso con ruido externo. En ley extranjera, el foco se corre a GD41 como preferido dentro del tramo largo, reemplazando GD38, por ofrecer mayor upside esperado bajo escenarios de convergencia de spreads hacia niveles más bajos.
En ley local, la recomendación de compra se centra en AL30, con un argumento concreto, potencial de suba y margen para comprimir spreads hacia la curva de Globales. Es una manera de buscar valor sin quedar atado a un único catalizador.
En el mismo bloque verde aparecen instrumentos que el mercado usa para ordenar la discusión cambiaria cuando la volatilidad aumenta. Balanz plantea preferencia por Bopreales para cobertura, bajo la idea de que ante un escenario adverso ofrecerían mejor protección porque el MEP tiende a reaccionar antes que el oficial. En esa línea también se destacan compras de BPOD7 y del nuevo AO27, con la observación de que empezaron a operar y cerraron con spreads acotados, además de tener vencimientos dentro de la actual administración, un detalle que en Argentina suele pesar mucho cuando el mundo se pone áspero.
El verde también incluye crédito sub soberano, con recomendación de compra en SFD34 y BC33, bajo el supuesto de una convergencia del soberano hacia niveles de calificación B. Y del lado de inflación, se sostiene la preferencia por TX28, con una lectura doble, el tramo largo del CER puede beneficiarse por compresión y, a la vez, aparece como menos expuesto a la volatilidad de tasas cortas.
El amarillo en bonos agrupa posiciones que pueden funcionar, pero que llevan más riesgo del necesario. Allí descansan los bonos CER tramo medio, TZXO6, TZXD6 y TZXM7.
El rojo queda para la combinación más incómoda en estos contextos, mucha duración, poco premio y dependencia de que el mundo vuelva rápido al rally. En este caso, son los bonos a tasa fija largos TY30P, T30J7, T31Y7 y T30A7, los que menos sentido hacen tener en cartera.
En acciones locales, el semáforo tiene una particularidad ya que conviven dos fuerzas que tiran para lados opuestos. La primera es la aversión al riesgo internacional, que suele castigar emergentes, bajar flujos y comprimir múltiplos. La segunda es el salto del petróleo, que puede funcionar como viento de cola para el universo energético.
El resultado es un mercado que castiga y premia al mismo tiempo, según sector.
En verde tienden a quedar los papeles más ligados al ciclo energético y a la dinámica del barril. En Argentina, ese grupo suele tener como referencia a YPF -YPFD-, Vista -VIST-, Pampa Energía -PAMP- y otros nombres del ecosistema de energía y transporte. También aparece un efecto indirecto, si el petróleo se sostiene alto, mejora el humor sobre compañías vinculadas a producción, servicios o infraestructura que se benefician de mayores ingresos del sector.
En amarillo quedan sectores de beta media que pueden rebotar fuerte si el conflicto se enfría, pero que sufren mientras el mundo se cubre. En esta categoría entran Transportadora de Gas del Sur -TGSU2-, Loma Negra -LOMA-, Transportadora de Gas del Norte -TGNO4-, entre otras.
El rojo aparece en negocios más expuestos a compresión de múltiplos y a un costo de capital más alto. En el Merval, nombres como Galcia -GGAL-, Banco Macro -BMA- o Supervielle -SUPV- suelen funcionar como termómetro de apetito por riesgo. No porque tengan relación con Medio Oriente, sino porque concentran parte del flujo y reaccionan rápido a cambios de humor.
Hay un punto que define si esto queda en un susto o se transforma en un cambio de régimen y es la duración del shock de petróleo y la dinámica real en Ormuz. Si el barril sube y se estabiliza rápido, el mercado suele tratar el episodio como transitorio.
En ese caso, suele aparecer toma de ganancias en coberturas caras y rebote de riesgo.
Si el petróleo se sostiene alto y se mantiene el ruido, el costo de capital sube, el mercado se pone más selectivo y el semáforo puede pasar de precautorio a directamente defensivo.

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