La primera colocación del AO27 superó ampliamente la demanda prevista y permitió obtener una tasa inferior a la esperada por el mercado. El Tesoro busca cubrir antes de mayo gran parte del pago de capital que enfrenta en julio por la deuda reestructurada.
El Gobierno dio el primer paso en su estrategia para reunir hasta US$2000 millones en el mercado local con el objetivo de afrontar al menos el 73,73% del vencimiento de capital por US$2712 millones que deberá pagar el próximo 9 de julio a los tenedores de la deuda en dólares reestructurada en 2022.
Lo hizo mediante la colocación inicial de US$150 millones del Bonar 2027 (AO27), a un precio de US$100,45 por cada lámina de US$100, lo que implicó un rendimiento del 5,89%. La tasa resultó incluso inferior a las mejores proyecciones previas del mercado, en una emisión que se realizará de forma paulatina -al menos dos veces por mes- hasta completar el monto buscado.
La operación recibió ofertas por US$868 millones, casi 5,8 veces más que lo finalmente adjudicado,lo que permitió al bono posicionarse con fuerza en la curva de rendimientos en dólares bajo ley local. Desde el mercado destacaron que el diseño de colocaciones progresivas y de bajo volumen fue clave para abaratar el costo de financiamiento y favorecer una compresión de tasas en el mercado secundario.
El instrumento, que vence el 29 de octubre de 2027 -dentro del actual mandato presidencial-, pagará un cupón mensual del 6% anual. Su estructura apunta a captar parte de los aproximadamente US$38.000 millones que los ahorristas mantienen en los bancos, mayormente en cuentas a la vista con disponibilidad inmediata.
Desde Delphos Investment habían señalado que la incorporación de un bono hard-dollar a 2027 dentro del esquema de licitaciones quincenales en pesos respondía a una estrategia de emisión corta pre mandato, en un contexto financiero favorable. El objetivo era obtener financiamiento en dólares a una tasa inferior a la de títulos comparables operando en el mercado, lo que podría generar una compresión adicional en la curva.
En paralelo, el economista Amílcar Collante, de Profit Consultores, subrayó que si el Tesoro logra cubrir sus necesidades en dólares con este tipo de colocaciones, podría dejar de comprar divisas al Banco Central y reducir así el sesgo contractivo monetario, lo que abriría margen para una eventual baja de tasas en pesos.
Desde Puente también evaluaron que el resultado fue "muy positivo" y destacaron que la emisión inicial acotada permitió capturar un momento favorable y marcar un rendimiento competitivo. Hacia adelante, estiman que insistir con emisiones bajo ley nacional en un entorno que busca profundizar el mercado local en dólares vuelve alcanzable la meta de US$2000 millones.
La colocación del AO27 se dio en paralelo con una licitación habitual para renovar vencimientos en pesos. En ese caso, el Tesoro adjudicó nuevos instrumentos por $6,74 billones frente a vencimientos por aproximadamente $7,2 billones, lo que implicó un rollover del 93,32%, según informó oficialmente el Ministerio de Economía.
Si bien recibió ofertas por cerca de $8 billones, el Gobierno optó por no refinanciar la totalidad, lo que fue interpretado como una decisión de liberar parte de la liquidez al mercado.
En la primera licitación sin ofrecer tasa fija desde noviembre de 2024, la mayor demanda se concentró en instrumentos ajustados por CER. Las Lecer de corto plazo representaron la mayor parte de lo colocado, elevando el plazo promedio ponderado a 192 días, el nivel más alto desde diciembre.
En particular, la Lecer con vencimiento a mitad de abril permitió captar $3,82 billones a una tasa del 1,91%. Sin embargo, en los instrumentos de mayor plazo el Tesoro debió convalidar tasas de entre 5,6 y 8,78 puntos porcentuales por encima de la evolución del índice CER.
También se colocaron $150.000 millones mediante una letra ajustable por el dólar oficial con vencimiento a mitad de año, a un costo del 7,81%, mientras que la versión a un año fue declarada desierta, reflejando el bajo apetito por cobertura cambiaria en un contexto de relativa calma en el mercado cambiario.
Con esta primera señal positiva en el mercado en dólares y una renovación mayoritaria en pesos, el Gobierno busca consolidar una estrategia financiera que le permita llegar con menor presión al exigente vencimiento de julio.