En diciembre se hicieron 753 millones de transferencias inmediatas por $88,7 billones y casi 100 millones de pagos con transferencia, impulsados por la expansión de billeteras, promociones y la interoperabilidad. El BCRA registra 84 billeteras digitales y 60 compañías habilitadas para aceptar pagos QR con transferencia.
El cierre de 2025 dejó una señal difícil de discutir: la Argentina acelera su migración hacia pagos digitales, con un crecimiento sostenido de las transferencias inmediatas y un salto fuerte en los pagos con QR. Billeteras virtuales, interoperabilidad y beneficios comerciales aparecen como los motores de una adopción que ya no se limita a nichos tecnológicos, sino que se volvió masiva.
Según datos del Banco Central (BCRA), en diciembre se registraron 753 millones de transferencias inmediatas ("push") en pesos, por un total de $88,7 billones. En la comparación interanual, el salto fue de 24,8% en cantidad de operaciones y 24,4% en montos reales. Pero el dato más elocuente es el protagonismo de las billeteras: el 75% de esas transacciones tuvo como origen o destino una CVU, es decir, una cuenta de pago de billetera digital. En paralelo, el regulador ya contabiliza 84 billeteras digitales interoperables registradas.
En ese marco, el debate empieza a correrse del "si" al "cómo". Mariano Biocca, director ejecutivo de la Cámara Argentina Fintech, lo sintetizó con una idea que gana lugar en la discusión pública: si una cuenta de pago es elegida como cuenta principal, cobra sentido habilitar más funciones asociadas, como por ejemplo recibir el sueldo o la jubilación, un punto que aparece en el horizonte del debate sobre reforma laboral.
La expansión de medios digitales se refleja también en el mapa de cuentas que manejan los usuarios. Un informe de Coelsa (cámara compensadora del sistema financiero) indica que los argentinos tienen, en promedio, 8 cuentas, repartidas de forma equilibrada entre bancos (CBU) y billeteras virtuales (CVU). Y una pista sobre esa "multiplicidad" la aportó la consultora Brain Network: beneficios, descuentos y promociones figuran como uno de los principales motivos de elección de entidad, con un dato contundente: el 53% prioriza medios de pago que ofrecen beneficios.
Dentro del universo digital, el crecimiento del QR sigue marcando el pulso. Los pagos con transferencia (PCT) interoperables se expanden y el BCRA ya tiene registradas 60 compañías que aceptan esa modalidad.
En diciembre de 2025, siempre según el BCRA, se realizaron 96,4 millones de operaciones por $2,2 billones: un incremento de 44% interanual en cantidad y una suba real de 47,5% en montos. Casi toda la operatoria se inició con QR: el 98,6% de los pagos, lo que equivale a 95 millones de transacciones, con un crecimiento interanual de 51,9% y una suba real de 57,9% en montos.
El reparto de origen y destino muestra un sistema "mixto", donde bancos y billeteras conviven en proporciones cada vez más cercanas. Del total de pagos QR, 54,5% se hizo desde CBU y 45,5% desde CVU. En comercios, 54% de las operaciones se acreditó en cuentas de pago y 46% en cuentas bancarias, una señal de que la infraestructura digital ya está instalada también del lado del cobro.
Coelsa sumó otro dato de escala: durante 2025 se hicieron más de 714 millones de pagos QR, con mayor volumen en CABA (7%), Córdoba (3,4%) y Mar del Plata (2,8%), y una expansión que ya alcanza a ciudades del interior. El ticket promedio fue de $20.026,85, con picos por encima de $50.000 en facturas de servicios y montos más bajos -desde $7.300- en rubros como panadería.
Para las empresas, el fenómeno también empuja una agenda técnica. Federico Goldberg, cofundador y CEO de Manteca, remarcó el rol de las APIs para simplificar integraciones y escalar soluciones sin desarrollar toda la infraestructura desde cero, un punto clave para que la interoperabilidad siga ganando terreno.
Y si el QR fue la puerta de entrada, algunos actores del sector anticipan una "segunda ola" tecnológica. Valeria Rodríguez, directora de la procesadora Lyra para Argentina y Uruguay, considera que el sistema está entrando en una fase donde el crecimiento se explicará por tecnologías más avanzadas, con más seguridad y mejor experiencia: en esa línea, proyecta una expansión de soluciones como Tap on Phone y modalidades basadas en NFC.
En resumen, el crecimiento ya no se mide sólo por cuántos usuarios entran al sistema, sino por cuánto y para qué se usa: más comercios físicos y digitales, servicios, transporte, cobros recurrentes, financiamiento y promociones. El 2025 cerró con números de récord; el 2026 asoma como el año en que el ecosistema buscará convertir esa adopción en una red de pagos cada vez más completa.