Las reservas del Banco Central y la inflación, en el centro de las miradas en bancos y en Wall Street. El puente hasta la cosecha gruesa
El inicio de 2026 encontró al Ministerio de Economía con una secuencia de resultados que alteró el humor del mercado. En pocas semanas, decisiones que parecían difíciles de sostener terminaron funcionando mejor de lo previsto, mientras el contexto externo acompañó con una dinámica favorable para los países emergentes. El balance del mes dejó una sensación clara entre analistas y operadores financieros: la hoja de ruta oficial logró ordenarse más rápido de lo esperado.
Desde la mirada de la consultora 1816, habitual referencia del mundo financiero, el arranque del año fue excepcional. No solo por lo planificado, sino también por los resultados colaterales que acompañaron la estrategia oficial.
Uno de los datos más relevantes fue el desempeño del Banco Central en el mercado cambiario. Contra todos los pronósticos estacionales -enero suele ser un mes de ventas netas de divisas- la autoridad monetaria terminó acumulando más de u$s1.150 millones. El movimiento desactivó críticas de economistas y banqueros, que advertían sobre la dificultad de recomponer reservas sin presionar el tipo de cambio. El resultado fue el contrario: se compraron dólares sin alterar el precio.
Ese no fue el único frente en el que aparecieron señales positivas. El riesgo país perforó el umbral de los 500 puntos y comenzó a acercarse a una zona que vuelve imaginable el regreso del Tesoro argentino al mercado voluntario de deuda en dólares, con el objetivo de refinanciar vencimientos próximos.
Para varios analistas, el cambio de clima financiero está directamente vinculado a un giro en la política oficial. El Banco Central pasó de minimizar la importancia de acumular reservas a hacerlo de manera sostenida y explícita, sin generar sobresaltos cambiarios. Esa nueva postura permitió reforzar las arcas en un momento clave del calendario financiero.
Parte de esos dólares se destinará a cumplir compromisos con el Fondo Monetario Internacional. Un vencimiento relevante se aproxima, aunque se descuenta que el organismo compensará ese pago con un desembolso similar, una vez que llegue al país una misión técnica para revisar las cuentas fiscales y validar el rumbo económico.
El viento externo también juega
El escenario internacional también colaboró. En las últimas semanas se reactivó el apetito global por activos de mercados emergentes, una tendencia que favoreció a economías con perfiles similares al argentino. Ecuador, por ejemplo, logró emitir deuda por u$s4.000 millones a una tasa cercana al 9% anual, con un riesgo país inferior al de la Argentina.
Además, varias monedas de América Latina mostraron apreciaciones significativas, lo que reforzó el contexto regional. Para el Gobierno, ese clima externo funciona como respaldo, aunque desde el mercado advierten que no alcanza solo con viento de cola: la acumulación de reservas sigue siendo la pieza central para que los bonos continúen mejorando y se reduzca el costo del financiamiento.
En ese sentido, el equipo económico mantiene una postura firme. A diferencia de lo que reclaman algunos referentes de la City y de Wall Street, no habrá detalles públicos sobre el ritmo ni los objetivos mensuales de compra de dólares. La prioridad, aseguran cerca de Caputo, es seguir fortaleciendo las reservas, que ya alcanzaron el nivel más alto desde agosto de 2021.
Los números del corto plazo refuerzan esa necesidad. En febrero, el Tesoro enfrenta compromisos por cerca de u$s1.000 millones, la mayor parte vinculada al pago de intereses y cargos al FMI. Con un saldo limitado en la cuenta del Banco Central, la estrategia de seguir comprando divisas aparece como inevitable.
A eso se suma otro factor que el Gobierno busca exhibir ante el mercado: una inflación que podría consolidarse por debajo del 2% mensual y la capacidad de cumplir con los vencimientos de deuda sin recurrir a mecanismos extraordinarios. La señal que se intenta enviar es clara: disciplina fiscal, reservas en alza y previsibilidad financiera como base del nuevo ciclo.