El Tesoro solo tenía $4,4 billones disponibles, pero colocó $13,99 billones en la licitación y alcanzó un rollover del 96,48%. Analistas destacaron el resultado y advierten que ahora la clave será la evolución de las tasas y la desaceleración inflacionaria.
El Gobierno de Javier Milei afrontaba esta semana un súper test financiero: vencían $14,6 billones de deuda en pesos y el Tesoro contaba apenas con $4,4 billones en depósitos en el Banco Central. Pese a ello, superó el desafío con un refinanciamiento del 96,48%, lo que permitió evitar tensiones de liquidez en un contexto de tasas en baja.
La Secretaría de Finanzas, a cargo de Leandro Lew, informó que se adjudicaron $13,99 billones en la licitación, sobre un total de $14,68 billones ofrecidos por el mercado.
"El resultado es acorde con lo esperado. Sin pesos en los depósitos, no podía tener un roll over muy por debajo del 100%", explicó el economista Lucio Garay Méndez, de EcoGo.
La subasta incluyó instrumentos LECAP/BONCAP, bonos ajustados por CER, títulos dólar linked y letras TAMAR. Los principales montos fueron:
LECAP/BONCAP
CER
TAMAR
Dólar Linked
Como adelantó el medio Infobae, el Gobierno necesitaba un refinanciamiento mínimo del 70% para evitar tensiones de liquidez. El resultado final superó ampliamente ese umbral.
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De acuerdo a informes de bancos de inversión de Wall Street, el Gobierno tiene cuatro pilares para evitar un futuro default en lo que queda de su gestión.
Garay Méndez señaló que la liberación de casi $0,7 billones al mercado no generará movimientos bruscos: "La administración de la liquidez ya quedó resuelta tras las elecciones. No creo que las tasas se muevan del 20% TNA".
Sin embargo, advirtió que para ver un ajuste relevante en la curva en pesos "harían falta al menos tres meses consecutivos de desaceleración inflacionaria".
El analista financiero Christian Buteler coincidió en que el resultado fue positivo, considerando "los pocos pesos disponibles en la cuenta del Tesoro". Aseguró que las tasas "dejaron de bajar, pero siguen en niveles razonables", y destacó la extensión de plazos: "Lograron estirar vencimientos, algo clave tras el período electoral".
Con las legislativas superadas, el equipo económico busca dejar atrás el apretón monetario que había impuesto para evitar una presión excesiva sobre el dólar. El objetivo ahora es impulsar el crédito para reactivar la economía.
En esa línea, el Banco Central redujo la tasa que paga por absorber pesos del 22% al 20% anual y flexibilizó los encajes bancarios para aumentar el dinero disponible en el sistema financiero. La meta: abaratar el crédito para empresas y familias.