Tras la dura derrota por 7-0 ante la Albiceleste en el Monumental y el extenuante viaje exprés del plantel Sub 23, el mandatario Ibrahim Traoré elogió el sacrificio de los jugadores, pero lanzó fuertes declaraciones sobre una posible intromisión estatal en el fútbol local, pese al riesgo de recibir sanciones internacionales.
La visita de la selección de Burkina Faso a la Argentina, donde el pasado sábado sufrió una contundente derrota por 7-0 en el estadio Monumental ante la Albiceleste, sigue generando repercusiones, aunque esta vez de índole estrictamente institucional y política. A pesar de los elogios gubernamentales por el esfuerzo de un plantel compuesto mayoritariamente por juveniles Sub 23 que viajó de urgencia y sin descanso, el presidente burkinés, Ibrahim Traoré, dejó llamativas declaraciones sobre una eventual intervención estatal en la Federación de Fútbol, un escenario terminantemente prohibido por los estatutos de la FIFA.
Las expresiones del mandatario fueron difundidas a comienzos de semana por los portales franceses RMC Sport y Afrique Sports. Tuvieron lugar durante una audiencia para homenajear a la selección Sub 15 femenina por su medalla de plata en la Copa Africana Escolar disputada en Zimbabue. En un extenso discurso, Traoré destacó la entrega de los jóvenes ante el campeón del mundo en Qatar 2022, pero cuestionó con dureza el funcionamiento del deporte en su país: "Es cierto que nuestro fútbol está enfermo y encontraremos los remedios. Creo que esta semana tendremos decisiones importantes que tomar para que todo pueda avanzar".
Desde Uagadugú, el jefe de Estado añadió: "La última vez le dije al presidente de la Federación (Oumarou Sawadogo): "Hasta ahora no queríamos meternos en sus asuntos, pero ahora no tenemos elección. Debemos hacerlo, estemos suspendidos o no. Pero si intervenimos, será para organizar mejor las cosas y cuidarlas mejor"".
La advertencia del mandatario choca directamente con el artículo 14 de los estatutos de la FIFA, el cual estipula que las federaciones miembro deben gestionar sus asuntos de forma independiente y sin influencias de terceros, bajo la pena de enfrentar sanciones o incluso una suspensión total de la entidad madre del fútbol mundial, tal como prevén los artículos 16 y 17. Pese a ello, Traoré insistió en que buscarán proteger el desarrollo de los jóvenes y mejorar la infraestructura y la cobertura de gastos.
Días atrás, el Ejecutivo había felicitado públicamente al plantel por cumplir con el compromiso asumido en Buenos Aires. La ministra de Deportes, Juventud y Empleo, Annick Pikbougoum/Zingué Ouattara, calificó el viaje como un "acto histórico y patriótico", flanqueada por el propio Sawadogo, quien optó por mantenerse en silencio.
En su alocución, Traoré también reconstruyó las peripecias que debió afrontar el combinado nacional para presentarse en el Monumental: "A esos sub-23 los tomaron de noche, cerca de las 20:00, los embarcaron de urgencia en Air Burkina, llegaron a Marruecos sin dormir hasta la mañana y volvieron a subir a un avión rumbo a Argentina. Fueron 12 horas de vuelo, más el trayecto por Qatar. Eso significa que pasaron casi 24 horas sin dormir".
El presidente remarcó que la delegación aceptó el desafío para evitar duras penalidades internacionales ante la imposibilidad de cancelar el compromiso pactado. No obstante, el impacto de ver a los futbolistas enfrentar en un estadio colmado a figuras que habitualmente consumen por televisión terminó por convencer al mandatario de involucrarse de lleno en la reestructuración del fútbol en este país de África Occidental, que ocupa el puesto 62 del ranking FIFA y jamás disputó una Copa del Mundo.