El mediocampista anotó en cuatro partidos consecutivos, se consolidó como el máximo artillero del ciclo de Rodolfo Arruabarrena y fue rebautizado por sus compañeros en el predio.
El rendimiento de Santiago Ascacíbar se transformó en una de las claves principales del repunte futbolístico de Boca Juniors. Su racha de cuatro anotaciones consecutivas y su característico peinado recogido motivaron que el plantel profesional lo rebautizara internamente como "Haaland", un sobrenombre que se viralizó tras filtrarse un video de las prácticas en el predio de Ezeiza luego de una definición durante un ensayo de fútbol reducido.
El despliegue goleador del volante central solucionó la falta de contundencia ofensiva del conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena. La seguidilla comenzó en Rosario con un gol de cabeza para el 1-0 ante Newell"s Old Boys, continuó con una definición de derecha frente a Estudiantes de La Plata, siguió con un remate de zurda ante Vélez Sarsfield y se coronó con una volea en el Estadio Tomás Adolfo Ducó contra Deportivo Recoleta por la Copa Sudamericana.
Con estos cuatro festejos, el mediocampista se erigió como el máximo anotador del ciclo del Vasco y alcanzó a Miguel Merentiel en la tabla de goleadores del equipo en el año con siete tantos. Su aporte constante pisando el área rival le garantizó un lugar indiscutido en la estructura titular del mediocampo xeneize.
En caso de volver a convertir en el compromiso frente a Platense, Ascacíbar establecerá una marca inédita para un jugador de su posición en la historia de la institución. Hasta el momento, el único antecedente de un futbolista no-delantero con cuatro partidos consecutivos anotando con la camiseta azul y oro pertenecía al defensor Miguel Ángel Bordón durante el Torneo Metropolitano de 1979.