La comisión directiva de la Casa Blanca descartó de forma unánime cualquier negociación directa o indirecta por el volante del Chelsea. Los polémicos dichos de Javier Pastore y el trasfondo de las denuncias entre el Atlético y el Barcelona.
El mercado de pases del Viejo Continente sumó una de las desmentidas más categóricas y formales de la temporada. A través de sus canales oficiales de comunicación, el Real Madrid descartó de forma taxativa la incorporación del mediocampista argentino Enzo Fernández, saliendo al cruce de una serie de versiones periodísticas que vinculaban al actual futbolista del Chelsea de Inglaterra con la disciplina de la entidad madrileña.
La determinación del club español de emitir un comunicado institucional de estas características causó un fuerte impacto en la concentración de la Selección Argentina, plantel con el que el volante central se encuentra disputando las fases definitivas de la Copa del Mundo 2026. La directiva del Merengue consideró necesario frenar los rumores para salvaguardar los principios de lealtad institucional con sus pares británicos.
El detonante que forzó la reacción de las oficinas del Estadio Santiago Bernabéu radicó en las recientes declaraciones públicas de Javier Pastore, quien ejerce de forma oficial la representación legal del futbolista. El agente había manifestado en una entrevista que al Real Madrid le gustaba el perfil técnico de Fernández, añadiendo que se encontraban evaluando activamente distintas variables logísticas para forzar una salida de los despachos de Londres.
La Casa Blanca desactivó la versión de forma inmediata al sentenciar textualmente que el club "no ha realizado gestión alguna, ni directa ni indirecta, encaminada a la contratación del jugador y, asimismo, no tiene intención alguna de acometer dicha operación". Pese al freno técnico, las autoridades españolas manifestaron su máximo respeto profesional por la trayectoria del volante y reafirmaron la excelente relación corporativa con el Chelsea.
El trasfondo de este comunicado expone además una clara intención del Real Madrid de marcar una distancia ética frente a los comportamientos de su clásico rival, el Barcelona. Las oficinas del fútbol español venían de atravesar semanas de alta tensión institucional debido a las denuncias formales presentadas por el Atlético de Madrid contra el conjunto catalán, acusándolo de entablar negociaciones paralelas no autorizadas por los servicios de Julián Álvarez.
Frente a ese espejo de litigios deportivos, la conducción de Florentino Pérez optó por blindar su reputación corporativa de forma tajante. El comunicado concluyó lamentando que las usinas de rumores continúen expandiendo informaciones infundadas que únicamente contribuyen a generar confusión entre los aficionados de las peñas y a perjudicar de forma innecesaria la estabilidad emocional de las entidades y las personas implicadas.