El defensor de la Tri protagonizó un cierre de partido caótico en la derrota 2-0 frente al combinado azteca. Recibió la tarjeta roja por taparse la boca para insultar y luego le negó el saludo al director técnico argentino.
La despedida de la Selección de Ecuador de la Copa del Mundo 2026 dejó una de las postales más controvertidas y escandalosas del certamen ecuménico. El representativo sudamericano cayó eliminado tras perder por 2-0 ante el anfitrión México en las instalaciones del Estadio Azteca, en un compromiso que se definió desde el primer tiempo.
Sin embargo, el foco de la prensa deportiva internacional se centró en los minutos de adición del complemento. El defensor Piero Hincapié terminó completamente desencajado por la impotencia del resultado y protagonizó un fuerte altercado verbal con el delantero Santiago Giménez.
En medio de la discusión, el zaguero central del Arsenal se cubrió el rostro con la mano para lanzar un agravio directo. De inmediato, el atacante del Milan le reclamó la sanción a las autoridades del partido, quienes terminaron ratificando la expulsión del ecuatoriano tras revisar las pantallas del VAR.
La drástica medida responde a la flamante normativa de la FIFA implementada de urgencia para esta cita mundialista. El reglamento, denominado popularmente como "ley Prestianni", prohíbe de forma taxativa que los jugadores oculten sus expresiones bucales para evitar que queden impunes los insultos o las manifestaciones de corte racista.
Con este fallo tecnológico, Hincapié se transformó en el segundo futbolista de la competencia en ver la tarjeta roja bajo esta configuración penal. El primer antecedente se había registrado durante la fase de grupos con la expulsión del mediocampista de Paraguay, Miguel Almirón, en el duelo ante Turquía.
La polémica subió de tono cuando el defensor abandonó los límites del campo de juego rumbo a los vestuarios. El director técnico argentino Sebastián Beccacece extendió los brazos para ofrecerle un gesto de contención, pero el futbolista lo rechazó de manera tajante ante la mirada de las cámaras de televisión.
El desaire público expuso la tirante relación que el cuerpo técnico sostuvo con los referentes de la Tri a lo largo de un ciclo desgastante. La convivencia en Norteamérica ya arrastraba focos de conflicto, incluyendo discusiones de los familiares del entrenador con los aficionados en las tribunas.
De esta manera, Ecuador cerró su participación en los dieciseisavos de final tras haber cosechado cuatro unidades en la ronda inicial. La eliminación temprana impidió que el grupo actual pudiera igualar la histórica marca alcanzada en Alemania 2006, donde el combinado amarillo logró meterse entre los mejores dieciséis del planeta.