La medida del gobierno ecuatoriano genera incertidumbre, pero habrá excepciones y un operativo especial para los hinchas que viajen a Guayaquil.
El partido entre Boca y Barcelona SC por la Copa Libertadores 2026 no solo estará atravesado por lo deportivo, sino también por un contexto particular en Ecuador. En la previa del encuentro, el gobierno local implementó un toque de queda que impacta en varias regiones del país y genera interrogantes sobre cómo afectará a los simpatizantes que viajen a alentar al equipo argentino.
El encuentro se disputará en Guayaquil este martes a las 21, en el marco de la cuarta fecha de la fase de grupos del certamen continental. Sin embargo, desde el 3 hasta el 18 de mayo rige una restricción de circulación nocturna en al menos nueve de las 24 provincias ecuatorianas, una medida impulsada por las autoridades como parte de una estrategia para combatir el crimen organizado y reducir los índices de violencia.
El toque de queda limita la circulación entre las 23 y las 5, un horario que, según datos oficiales, concentra la mayor cantidad de hechos delictivos. Esto encendió algunas dudas en relación al regreso de los hinchas tras el partido, teniendo en cuenta que el encuentro finalizará cerca del inicio de la franja restringida.
De todos modos, desde el club ecuatoriano llevaron tranquilidad y aseguraron que la medida no afectará a los simpatizantes visitantes. Se espera la presencia de alrededor de 2.000 hinchas de Boca en el estadio, y para ellos se implementará un operativo especial que garantice su traslado seguro una vez finalizado el encuentro.
Entre las disposiciones previstas, se destacan refuerzos en los servicios de transporte y un esquema de seguridad específico para acompañar a los fanáticos en su regreso. Además, existe una excepción clave dentro de la normativa vigente: las personas que deban trasladarse hacia el aeropuerto por tener vuelos programados durante la noche podrán circular sin inconvenientes.
En el entorno del club de la Ribera también consideran que este contexto podría influir en la asistencia del público local. La combinación entre las restricciones y la situación general del país hace prever que el estadio no estará colmado, algo poco habitual en este tipo de compromisos internacionales. Más allá de estas circunstancias, el equipo argentino buscará enfocarse en lo futbolístico y conseguir un resultado positivo que le permita afianzarse en su grupo.

Así lo contó el propio entrenador, luego del último partido de sus dirigidos por la fase clasificatoria del Torneo Apertura.