Las declaraciones de protagonistas expusieron un problema profundo en el plantel, marcado por conflictos, salidas frustradas y una identidad que parece haberse diluido.
Racing atraviesa un momento complejo que va mucho más allá de los resultados. La reciente derrota ante Botafogo por la Copa Sudamericana 2026 volvió a encender alarmas, pero esta vez el foco no estuvo únicamente en el rendimiento dentro del campo. Fueron las palabras de los propios protagonistas las que dejaron al descubierto un problema más profundo: un equipo que parece haber perdido la motivación y la identidad que lo caracterizaba.
"La actitud que tenemos que tener... Creo que nos falta un poco más de motivación, actitud... Si algo caracterizó a Racing, lo digo yo que lo vi desde afuera, fueron los huevos y la garra con los que juega los partidos", expresó Ezequiel Cannavo. El lateral, uno de los refuerzos recientes, sorprendió con una autocrítica fuerte y directa. Su mirada, desde alguien que llegó hace poco, resultó reveladora: el Racing que admiraba desde afuera no es el que encontró puertas adentro.

El astro argentino se convirtió en propietario de la UE Cornellà y apuesta a un ambicioso plan para desarrollar talento y llevar al equipo al fútbol profesional.
El diagnóstico no es casual. Este plantel arrastra un desgaste evidente tras haber sido protagonista a nivel internacional en los últimos años. Aquella versión que conquistó la Copa Sudamericana 2024 y la Recopa 2025 parece haber quedado atrás, reemplazada por un grupo golpeado, con menos frescura y atravesado por tensiones internas.
Uno de los factores que explican este presente es la cantidad de situaciones extrafutbolísticas que impactaron en el día a día del equipo. Varios futbolistas importantes manifestaron, en distintos momentos, su intención de salir del club. Marco Di Césare y Nazareno Colombo estuvieron en el centro de la escena por transferencias que no se concretaron. A eso se suman casos como el de Marcos Rojo, vinculado a un posible regreso a Estudiantes, y el de Santiago Sosa, quien además de pedir una mejora contractual también dejó entrever su deseo de emigrar.
La lista de conflictos no termina ahí: Gastón Martirena incluso llegó a bajarse de un viaje con la intención de forzar su salida hacia Gremio, mientras que otras salidas importantes del último tiempo dejaron huecos difíciles de cubrir. La partida de jugadores clave y la falta de reemplazos a la altura también golpearon en el rendimiento colectivo.
En paralelo, el club realizó una fuerte inversión en refuerzos, pero los resultados no fueron los esperados. En los últimos mercados se incorporaron numerosos futbolistas, aunque pocos lograron consolidarse como titulares indiscutidos. Esa falta de respuestas también alimenta el malestar interno.
En medio de este escenario, el entrenador Gustavo Costas aparece como una figura de contención. Identificado profundamente con el club, el técnico ha optado por un perfil bajo, aunque sus últimas declaraciones dejaron entrever cierta incomodidad. "Mis jugadores dejan todo... Capaz que algunos, menos..", deslizó, en una frase que resonó puertas adentro.
Fuente: Minuto Uno