José Alfano y Víctor Paz Trotta dejaron sus cargos alegando razones personales, en un contexto deportivo adverso que vuelve a poner al club en zona de riesgo.
El escenario institucional de Central Córdoba dio un giro inesperado en las últimas horas tras la renuncia de José Alfano y Víctor Paz Trotta a sus respectivos cargos como presidente y vicepresidente. La decisión, comunicada oficialmente por la entidad santiagueña, se da en medio de un momento deportivo complejo y fue atribuida a cuestiones personales, según se detalló en el parte difundido por el club.
Ambos dirigentes formaban parte de una conducción que marcó un antes y un después en la historia reciente del Ferroviario. Alfano, quien había asumido en 2018, fue una de las figuras clave en el crecimiento institucional que llevó al equipo a lograr el ascenso a la máxima categoría en 2019. Durante su gestión, además, el club consiguió hitos deportivos destacados, como la obtención de la Copa Argentina en 2024 y la participación en la Copa Libertadores 2025, donde incluso logró una resonante victoria frente a Flamengo.
Sin embargo, el presente futbolístico dista de aquellos momentos de gloria. El equipo dirigido por Lucas Pusineri atraviesa una campaña irregular en el Torneo Apertura 2026, donde se ubica en la mitad de la tabla con un rendimiento que lo vuelve a comprometer en la lucha por no descender. La reciente derrota frente a Vélez en el estadio Amalfitani acentuó las preocupaciones y profundizó el clima de incertidumbre en el entorno.
El mismo texto institucional también incluyó un mensaje hacia el futuro inmediato: "La comisión directiva reafirma su compromiso de seguir trabajando con responsabilidad y unidad, redoblando esfuerzos para fortalecer cada una de las áreas del club. Central Córdoba continuará enfocado en sus objetivos, con la convicción de representar de la mejor manera al primer grande del interior".

En Río de Janeiro, por la máxima competición internacional de clubes sudamericanos, la Lepra mendocina quiere aprovechar su gran momento y dar el golpe en un templo del fútbol mundial.