La dirigencia del club y Javier Mascherano se habían propuesto ganar el único título que aún falta en sus vidrieras, algo que ahora tendrá que esperar.
La eliminación de Inter Miami en los octavos de final de la Concachampions dejó al equipo sin su principal objetivo del semestre cuando recién arranca la temporada. Con apenas seis partidos oficiales jugados, el conjunto de Florida sufrió un duro golpe y ahora deberá reacomodar sus prioridades con la mira puesta en la Major League Soccer.
"Queremos ganar la Concachampions, se lo dije al club", había dicho, en enero, Jorge Mas, uno de los dueños de la franquicia. La declaración marcaba el rumbo de un plantel que, con Lionel Messi como bandera, había puesto a este torneo como gran objetivo ya que es el único título relevante que todavía no figura en sus vitrinas.
El entrenador Javier Mascherano también había bajado ese mensaje, aunque con una advertencia. El DT pidió no transformar la ambición en obsesión, pero lo que mostró el equipo en la serie estuvo lejos de ese ideal. El empate 1-1 ante Nashville expuso a un equipo sin peso ofensivo y con problemas defensivos, muy lejos de lo esperado para un plantel de jerarquía.
El empate en Florida selló la eliminación por la regla del gol de visitante, que todavía sigue vigente en este certamen. En la ida habían empatado 0-0 y en la vuelta, pese al gol de Messi -el número 900 de su carrera-, el equipo no logró sostener la ventaja y lo terminó pagando caro.
El golpe toma más dimensión si se observa el plantel casi europeo del Inter Miami, que apostaba por mucho más. Además de Messi, el club tiene nombres de peso como Luis Suárez, Rodrigo De Paul y Sergio Reguilón, que poco pudieron hacer para evitar la eliminación.
Tras el partido, Mascherano no esquivó la situación. Reconoció el golpe y dejó en claro que los objetivos de la temporada tienen que cambiar. Ahora, el torneo local es prioridad, al igual que levantar el ánimo del plantel, que quedó herido tras perder la oportunidad de sumar otro título.

Los dirigidos por Lionel Scaloni disputarán su último partido antes del Mundial este 31 de marzo, aunque surgió un serio problema.