Tras las durísimas bajas que padeció San Lorenzo ante Boca, la cifra de lesionados creció y varios equipos ya sienten el impacto en sus planteles.
El Torneo Apertura 2026 de la Liga Profesional de Fútbol (LPF) atraviesa un preocupante panorama en materia física. En apenas diez fechas disputadas, el campeonato ya acumula once casos de rotura de ligamentos cruzados, una lesión de extrema gravedad que obliga a los futbolistas a afrontar largos procesos de recuperación y que impacta directamente en la planificación deportiva de los clubes.
La situación se volvió aún más alarmante tras lo ocurrido en el clásico entre Boca y San Lorenzo disputado en La Bombonera. El Ciclón sufrió dos bajas muy importantes en el mismo encuentro: Ezequiel Cerutti y Gastón Hernández padecieron graves lesiones ligamentarias y deberán permanecer varios meses alejados de las canchas. Ambos futbolistas son piezas importantes dentro del esquema que conduce Damián Ayude, por lo que su ausencia representa un duro golpe para el equipo.
Este fenómeno no es nuevo en el fútbol argentino. En 2024, durante la Copa de la Liga, ya se había registrado una cifra elevada de lesiones de este tipo, con un total de 22 casos a lo largo del certamen. Ahora, en 2026, el número vuelve a crecer rápidamente y genera preocupación entre los cuerpos técnicos, preparadores físicos y dirigentes.
Con el avance del torneo se sumaron otros nombres a la preocupante nómina. Manuel Romero, de Instituto, y Jano Gordon, de Vélez, también padecieron roturas de ligamentos cruzados. Posteriormente se confirmó la lesión de Fernando Juárez, mediocampista de Central Córdoba de Santiago del Estero, y más tarde la de Juan Carlos Portillo en River, quien sufrió la lesión a pocos segundos de haber ingresado en el partido frente a Argentinos Juniors disputado en La Paternal.
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El campeonato local entra en una etapa decisiva para los equipos que quieran meterse en los playoffs.