Ricardo Bochini celebra. Desde su infancia como hincha de otro club hasta la única vez que se emborrachó y la verdad sobre su relación con Bilardo.
Ricardo Bochini, el ídolo máximo de la historia de Independiente, cumple hoy 72 años. Símbolo del fútbol lírico, de la pausa y la asistencia al pie, el "Maestro" construyó una carrera inigualable vistiendo solo la camiseta del Rojo de Avellaneda.
Para homenajearlo, repasamos 10 anécdotas y datos curiosos que el propio Bochini reveló en una histórica entrevista con El Gráfico, donde dejó al descubierto su personalidad, sus alegrías y sus broncas.
Aunque su nombre es sinónimo de Independiente, su corazón infantil tenía otros colores. "De chico, yo era hincha de San Lorenzo, así que mis ídolos eran Sanfilippo y el Toti Veglio", confesó el Bocha. También admiraba a "Rojitas" (Ángel Clemente Rojas) por su habilidad.
No siempre fue conocido por su apodo legendario. En su ciudad natal, Zárate, le decían "Richard". El sobrenombre que lo acompañaría toda la vida nació en las inferiores del club: "Me lo puso un compañero de la séptima división, Monzón. Fue en Independiente, a los 17 años".
Conocido por su profesionalismo y perfil bajo, Bochini admitió haber perdido el control con el alcohol solo una vez. "Fue cuando tenía 17 años. Hice una mezcla de Gancia con vino, porque me había desafiado un amigo. Me descompuse, fue un desastre".
Bochini fue campeón del mundo, pero jugó muy poco. Según él, Carlos Bilardo no lo tenía como prioridad: "Yo no era de su agrado, no sé si futbolísticamente o porque estaba medio en contra de lo que él veía como fútbol". El 10 aseguró que su citación se debió en gran parte a la "presión de la gente", especialmente tras una gira por Europa en 1984.
Para Bochini, su mejor obra no fue el gol a la Juventus, sino uno contra Peñarol en la semifinal de la Libertadores "76, donde eludió a 6 jugadores y al arquero. Al compararlo con el de Diego a los ingleses, el Bocha no dudó: "Fue igual al de Maradona a los ingleses, pero no era en un Mundial".
Su carrera terminó abruptamente tras una falta de Pablo Erbín en 1991. Bochini confesó que esa jugada fue determinante: "Esa patada aceleró el retiro; quizás hubiera podido jugar un tiempito más". Aunque aclaró que no creía que hubiera "mala intención", sí le reprochó que no se puede "ir tan fuerte desde atrás".
A pesar de ser el ídolo de Diego, nunca fueron íntimos. "¿Por qué Maradona nunca fue amigo tuyo?", le preguntaron. "Porque no tuvimos tiempo para jugar juntos, por la diferencia de edad y de carácter quizás. No fuimos amigos, pero tampoco tuvimos una mala relación".
Su despedida tuvo un sabor amargo en lo económico. Bochini reveló que en la cancha había 40.000 personas, pero la liquidación que le ofrecieron figuraba menos de la mitad: "Me dieron 200.000 dólares cuando la recaudación era el doble". "19.000 personas no se pueden colar en una cancha", se quejó.
El Bocha tenía sus propias reglas para mantenerse en forma y gestionaba sus descansos. "Yo pedía permiso para faltar los martes, cuando ya estaba grande", contó. Para él, "dos prácticas importantes por semana alcanzaban" si se entrenaba bien miércoles y jueves.
En 1995, al ser consultado sobre cuánto valdría su pase en el fútbol moderno de ese entonces, Bochini no dudó de su valor. Aseguró que si jugara en esa época valdría "20 millones de dólares" (una cifra astronómica para los años 90) y explicó: "El fútbol está más difícil pero con dos jugadas hoy uno ya se asegura un buen rendimiento".

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