Otorrinolaringólogos consultados por Prevention explican el mecanismo automático detrás de esa sensación y detallan cómo el organismo regula, de forma periódica, la resistencia al paso del aire
La sensación de que la congestión nasal alterna de una fosa a otra tiene una explicación fisiológica: el ciclo nasal. Este mecanismo automático, que regula el paso del aire, se hace más evidente durante resfriados o alergias, aunque ocurre incluso en personas sin síntomas. La otorrinolaringóloga Sandra Ho explicó que la nariz alterna periódicamente la resistencia al flujo de aire en cada lado. Cuando las mucosas están inflamadas, esta variación se vuelve más notoria, dando la impresión de que la obstrucción "viaja".
Este patrón no suele ser motivo de alarma. Dentro de cada fosa nasal, los cornetes nasales, estructuras óseas cubiertas de tejido blando y mucosa, calientan, humedecen y filtran el aire. El ciclo nasal se produce cuando este tejido aumenta y disminuye de volumen alternadamente en cada lado de la nariz, reduciendo parcialmente el paso del aire en una fosa mientras la otra queda más despejada. Este proceso se invierte cada dos a cuatro horas, controlado por el sistema nervioso autónomo. La alternancia distribuye las tareas de filtración y humidificación del aire; normalmente, no se percibe una diferencia significativa.
Un resfriado o una alergia hacen más visible el mecanismo. La inflamación de las membranas de los cornetes y la mayor producción de secreción se suman al ciclo nasal, intensificando la sensación de obstrucción alternante. La congestión no se desplaza literalmente, sino que la inflamación hace más marcada la alternancia natural. La postura corporal también influye; al acostarse de lado, la fosa cercana a la almohada puede sentirse más tapada debido a cambios en el flujo sanguíneo. Ciertas obstrucciones previas, como una desviación del tabique o sinusitis, pueden intensificar el malestar.
Aunque el ciclo nasal no se puede detener, se pueden tomar medidas para aliviar la sensación de bloqueo. Los antihistamínicos de venta libre (para alergias), los lavados con solución salina y el uso de humidificadores pueden ser útiles. Mantener una hidratación adecuada y evitar irritantes como el humo del tabaco también contribuye. Los descongestivos pueden reducir temporalmente la inflamación, pero no son adecuados para todos y requieren precaución.
Se recomienda buscar atención médica si la obstrucción persiste crónicamente, ocurre sin causa aparente, afecta el sueño o se acompaña de dolores de cabeza, sequedad bucal intensa, alteraciones del sueño o una obstrucción constante de un solo lado. La persistencia de los síntomas puede requerir una evaluación de la estructura nasal y las causas de la inflamación..