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Un elefante marino nació en Mar del Plata por primera vez en décadas: cómo evoluciona y qué nombre recibió

Desde la década de 1990 no se registra la gestación exitosa de una cría en ese sector de la ciudad. La lactancia del mamífero avanzó sin problemas durante 10 días. Se aguarda por el período de destete, clave para el desarrollo del animal

Martes, 27 de Octubre de 2026

Alfredito, una cría de elefante marino nacida hace diez días en Mar del Plata, supera sus primeras 72 horas de vida y se desarrolla junto a su madre en la playa La Perla. El municipio mantiene un operativo de resguardo para asegurar su amamantamiento y destete, cruciales para su supervivencia. La lactancia transcurre sin incidentes, con un vínculo estable entre ambos, observado por diversas instituciones científicas. El cachorro, identificado como macho y nombrado en homenaje a Alfredo Rodríguez de Defensa Civil, muestra una ganancia de peso y movimientos cada vez más coordinados, incluyendo breves entradas al agua.


La madre guía a la cría con vocalizaciones y permanece cerca de ella. Durante el mes de lactancia, la leche materna aporta las reservas energéticas necesarias para el rápido crecimiento, pudiendo el cachorro aumentar entre tres y cinco kilos diarios. La hembra no se alimenta ni ingresa al agua durante este período.


Tras el destete, la madre regresará al mar, dejando a la cría sola en la playa. En esta etapa crítica, el cachorro deberá usar sus reservas para aprender a desplazarse, cazar y alimentarse, mientras experimenta su primer cambio de pelaje. Se estima que este período de soledad durará unos 15 días antes de que el animal se adentre definitivamente en el agua.


Se ha establecido un perímetro de protección de 20 metros alrededor de la pareja para evitar que la presencia de personas, mascotas o vehículos altere su vínculo. Se advierte sobre el riesgo de perros sueltos y se pide no tocar ni alimentar a los animales, evitar ruidos molestos o intentar trasladarlos.


El nacimiento de Alfredito es un evento poco frecuente en Mar del Plata, ya que los elefantes marinos, que paren en tierra, suelen hacer escala y continuar su viaje hacia el sur. El último episodio similar en la ciudad ocurrió en la década de 1990.