Científicos de Santa Cruz registraron las rutas de alimentación de las aves mediante GPS. El estudio reveló que superan los límites de la reserva actual, un dato crucial para mejorar su protección legal.
Un equipo de especialistas realizó un seguimiento satelital de pingüinos de Magallanes en Cabo Vírgenes, Santa Cruz, con el objetivo de conocer con mayor precisión las rutas que utilizan durante la etapa de crianza y detectar áreas marinas clave para su conservación.
La investigación fue desarrollada por profesionales del Consejo Agrario Provincial de Santa Cruz, la Fundación Por el Mar, Wildlife Conservation Society Argentina (WCS), la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (UNPA) y el CONICET.
Para obtener los datos, los investigadores colocaron dispositivos GPS en distintos ejemplares y analizaron en profundidad ocho viajes de alimentación realizados por siete individuos. El trabajo permitió reconstruir sus desplazamientos y determinar qué sectores del mar son utilizados con mayor frecuencia durante uno de los momentos más exigentes de su ciclo reproductivo.
Uno de los principales resultados fue la identificación de un área núcleo de uso de 5.543,2 kilómetros cuadrados, una superficie muy superior a los 2.322 kilómetros cuadrados que se estimaban anteriormente.
Los especialistas consideran que esta diferencia puede estar relacionada con la dispersión individual de los animales y con las condiciones oceanográficas, que modifican la disponibilidad de alimento y obligan a los pingüinos a recorrer mayores distancias.
Desde el Consejo Agrario Provincial destacaron que la información obtenida permitirá mejorar la planificación y protección de la Reserva Provincial Cabo Vírgenes.
"Contar con esta 'fotografía detallada' constituye un insumo técnico esencial", señaló Hugo Garay, presidente del organismo, quien explicó que conocer los patrones de utilización del espacio marino puede contribuir al diseño de nuevas herramientas de ordenamiento.
En el mismo sentido, Marisol Espino, directora provincial de Áreas Protegidas, remarcó la importancia de proteger los sectores utilizados por los ejemplares para alimentarse y descansar.
El estudio también mostró una importante variación entre las rutas realizadas por cada pingüino durante la crianza temprana. Por ese motivo, los investigadores plantearon la necesidad de continuar con relevamientos durante varios años para determinar qué zonas son utilizadas de manera recurrente.
Cabo Vírgenes alberga alrededor de 240.000 pingüinos de Magallanes y es considerada la colonia continental más austral del mundo.
Una parte fundamental de su alimentación depende de la sardina fueguina, cuya disponibilidad cambia de acuerdo con las condiciones del océano. Cuando esta presa se encuentra más dispersa, los animales pueden verse obligados a incrementar tanto las distancias como la duración de sus viajes en busca de comida.
Los científicos advirtieron que el comportamiento de los pingüinos puede variar considerablemente de un año a otro. Las condiciones del mar y la disponibilidad de alimento influyen directamente sobre sus recorridos, los tiempos de desplazamiento y las zonas elegidas para alimentarse.
Por este motivo, los datos recogidos durante 2025 constituyen un primer mapa detallado de la etapa de crianza temprana y servirán como punto de partida para futuras investigaciones.
Entre las próximas metas aparece ampliar la cantidad de ejemplares monitoreados y comparar sus movimientos durante distintas temporadas. El objetivo final será adaptar las estrategias de conservación a las condiciones cambiantes del océano y reducir posibles amenazas, entre ellas el tráfico marítimo pesado en sectores utilizados habitualmente por la colonia.