Un equipo de investigadores y especialistas comenzó una inédita investigación para intentar confirmar si Deolinda Correa existió.
Miles de personas en Argentina mantienen viva desde hace décadas la devoción por la Difunta Correa, una figura rodeada de fe, promesas y relatos que atraviesan generaciones. Sin embargo, una nueva investigación histórica busca responder una pregunta que vuelve a despertar curiosidad: ¿existió realmente la mujer detrás de la leyenda?
El proyecto será desarrollado de manera conjunta por la Universidad Nacional de San Juan y el Arzobispado sanjuanino, con el objetivo de reconstruir el origen documental de una de las devociones populares más importantes del país.
La investigación, que podría extenderse entre dos y tres años, buscará revisar archivos históricos, registros civiles y documentos eclesiásticos para intentar comprobar si realmente existió una mujer llamada Deolinda Correa o si la historia fue transmitiéndose únicamente a través de relatos orales.
Uno de los grandes desafíos es que existen distintas versiones sobre su identidad. En algunos relatos aparece como Deolinda, mientras que en otros se la menciona como Dalinda, María Antonia o Mercedes Correa. Tampoco hay certezas sobre el lugar exacto donde habría vivido.
La historia más conocida sostiene que la mujer murió en medio del desierto mientras buscaba a su esposo y que su bebé logró sobrevivir alimentándose milagrosamente de su pecho. Con el paso del tiempo, el relato se transformó en un fenómeno de fe popular que convoca a miles de creyentes cada año, especialmente en el santuario de Vallecito, en San Juan.
Desde el equipo que llevará adelante el estudio aclararon que la investigación no busca poner en duda la fe de quienes veneran a la Difunta Correa. Incluso remarcaron que, aunque no aparezcan pruebas concretas sobre su existencia, la devoción continuará intacta debido a la enorme fuerza cultural y religiosa que representa para miles de argentinos.
Además, especialistas destacaron que la figura simboliza un fuerte caso de sincretismo religioso, donde se mezclan elementos de la tradición católica con creencias populares surgidas desde la comunidad. Por esa razón, pese a la enorme cantidad de fieles que la consideran una santa, la Iglesia Católica nunca inició un proceso oficial de canonización.
Otro aspecto que rodea a la figura es la popular creencia de que "la Difunta Correa cobra" cuando alguien incumple una promesa o se lleva objetos del santuario. Según cuentan los promeseros, esa fama surgió a partir de personas que aseguraban haber sufrido distintos problemas luego de retirar ofrendas o recuerdos del lugar.
Mientras avanza la investigación, la figura de la Difunta Correa continúa creciendo como uno de los símbolos de fe popular más importantes de Argentina, con ermitas y espacios dedicados a su nombre en distintas provincias, entre ellas Mendoza.