Según afirmaron, la IA era capaz de tomar decisiones por cuenta propia, con escasa intervención humana. Pero nada salió como esperaban.
Un experimento vinculado al uso de inteligencia artificial en tareas de gestión empresarial volvió a generar debate luego de que un sistema llamado "Mona" protagonizara una serie de errores administrativos en un local comercial.
El principal problema apareció en el manejo del presupuesto. Aunque el negocio contaba con aproximadamente 21 mil dólares destinados a cubrir varios meses de funcionamiento, el dinero se agotó en apenas unas semanas debido a compras consideradas innecesarias y sin utilidad operativa.
Según un informe citado por Gizmodo, el sistema adquirió cerca de 6 mil servilletas y 3 mil guantes de goma sin que existiera una necesidad real para esos insumos. Además, realizó pedidos reiterados de tomates, pese a que ninguno de los productos ofrecidos en el menú incluía ese ingrediente.
La situación se agravó cuando comenzaron a faltar productos esenciales para el funcionamiento cotidiano del local. Entre los insumos olvidados por la inteligencia artificial estuvo el pan, indispensable para preparar sándwiches.
La falta del producto obligó temporalmente a retirar algunos platos de la carta, generando complicaciones en la operación diaria del negocio.
El caso volvió a poner sobre la mesa los límites actuales de la inteligencia artificial en tareas que requieren criterio práctico, capacidad de adaptación y supervisión constante.
Las dificultades registradas durante la experiencia dejaron en evidencia que, pese a los avances tecnológicos, los modelos de IA todavía necesitan control humano en áreas sensibles de gestión y administración.