Se investiga el ciclo de vida y el potencial productivo de esta especie de gran valor para la industria acuícola nacional.
El Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) ha lanzado una nueva misión para capturar ejemplares vivos de seriola (Seriola lalandi) frente a la costa de Uruguay, en la zona conocida como el banco de seriola.
Esta iniciativa tiene como objetivo profundizar la investigación sobre el ciclo de vida y el potencial productivo de esta especie, muy valorada por la industria acuícola nacional.
La campaña científica, liderada por el Programa de Maricultura, comenzó el pasado lunes a bordo del Buque de Investigación Pesquera Oceanográfica (BIPO). Se espera que dure seis días y busca recolectar cuarenta ejemplares adultos para completar, renovar y optimizar la proporción de sexos de los stocks de cría que se mantienen actualmente en la Estación de Maricultura del Instituto.
La seriola se considera internacionalmente como la "joya de la corona" de la acuicultura marina debido a su sólida rentabilidad, con precios de mercado que oscilan entre los 15 y los 25 dólares estadounidenses por kilogramo. Su rápido crecimiento, que alcanza tamaños comerciales de 3 kg en sólo 12 a 18 meses, permite ciclos de producción más dinámicos que la mayoría de las especies marinas.
Para garantizar el bienestar de los ejemplares capturados, la pesca se realiza mediante técnicas controladas de pesca deportiva. Se emplean la pesca al curricán, a una velocidad constante de 6 a 7 nudos con cuatro cañas simultáneas, y el jigging, activado tras detectar ejemplares con la ecosonda del buque, utilizando carretes frontales.
La seriola es un pez grande, fuerte y rápido, con colores atractivos y excelente calidad de carne. Puede ser esquivo, a menudo ignorando los señuelos y manteniéndose distante de los buzos y las redes.
Exclusivamente encontrado en el Hemisferio Sur, predomina en aguas subtropicales y templadas. En el Océano Atlántico, se extiende desde el sur de Brasil hasta el norte de la Patagonia, realizando importantes migraciones. Estacionalmente, migra a Argentina desde Brasil y Uruguay durante los meses más cálidos, apareciendo regularmente en el norte del país desde finales de la primavera hasta principios del otoño y en el sur (Golfo Nuevo) principalmente en verano.
Se alimenta principalmente de pequeños peces pelágicos y de arrecife (anchoas, jurel, pejerreyes, moscas y cocheritos) y, en menor medida, de crustáceos y calamares. A menudo se dirigen a bancos de presas, empleando estrategias de caza coordinadas.
En el Mar Argentino, se observan individuos desde su primer año de vida, con un peso entre 1 y 2 kilos y una longitud de 50 centímetros, alcanzando los 3 a 4 kilos y 80 centímetros a los 5 años de edad.