Curiosidades NASA

Rumbo a la Luna: el gigante que encenderá la nueva era espacial

La etapa central del Space Launch System arribó al Centro Espacial Kennedy. A fin de 2027 será el próximo lanzamiento que probará maniobras orbitales de las naves que aterrizarán en la Luna

Lunes, 4 de Mayo de 2026

La exploración de la Luna vive un momento clave. El programa Artemis, impulsado por la NASA, acaba de dar un paso fundamental con la llegada a Florida de la etapa central del cohete Space Launch System, pieza central de la misión Artemis III prevista para 2027.

Este avance marca el comienzo de una etapa decisiva: ingenieros y técnicos se preparan para ensamblar y poner a prueba una de las estructuras más complejas desarrolladas en los últimos años. El SLS, considerado el cohete más potente jamás construido por la agencia, cuenta con una etapa central de 64 metros que será clave para impulsar la misión.

A este sistema se suman los propulsores sólidos fabricados por Northrop Grumman, transportados desde Utah hasta el Centro Espacial Kennedy. Estos motores aportarán más del 75% del empuje necesario en el despegue. Todo el conjunto será sometido a rigurosas inspecciones, ensamblajes y pruebas extremas antes de su lanzamiento.

Mientras tanto, la NASA continúa avanzando con el calendario de Artemis III, que sigue los pasos de Artemis II, la primera misión tripulada en más de 50 años que orbitó la Luna y regresó a la Tierra recientemente. La cápsula Orión, protagonista de ese viaje, también ya se encuentra en Florida, donde está siendo analizada en detalle. Los especialistas trabajan en la extracción de datos, el estudio del escudo térmico y la revisión de todos los sistemas para optimizar el rendimiento de futuras misiones.

Artemis III, sin embargo, introduce un cambio importante en la estrategia. Aunque inicialmente se pensó como la misión que llevaría nuevamente humanos a la superficie lunar, ahora estará enfocada en maniobras de encuentro y acoplamiento en órbita terrestre. Para ello, se integrarán naves comerciales desarrolladas por SpaceX y Blue Origin.

Este enfoque será fundamental para preparar el terreno de las futuras Artemis IV y V, que sí buscarán concretar el regreso tripulado a la Luna hacia 2028. La meta es clara: construir una infraestructura sólida que permita operaciones sostenidas más allá de la órbita baja terrestre y abrir una nueva etapa en la presencia humana en el espacio.