Seúl celebró su tercer Power Nap Contest junto al río Han, un evento donde cientos de personas se reunieron en un parque para competir haciendo algo poco común: dormir la siesta.
En una ciudad famosa por sus tiendas abiertas todo el día, la presión constante por rendir al máximo y el alto consumo de café, una escena poco habitual llamó la atención: cientos de personas decidieron hacer una pausa. para dormir. El sábado 2 de mayo, bajo un cielo primaveral algo brumoso, vecinos de Seúl se reunieron en un parque a orillas del río Han para participar en la tercera edición del "Concurso de Siesta Energética", una propuesta impulsada por el gobierno local para poner en foco el cansancio crónico que afecta a gran parte de la población.
La consigna del evento era tan simple como curiosa: llegar con sueño, haber comido previamente y vestir ropa cómoda o acorde a la ocasión. Entre los asistentes sobresalió Yoo Mi-yeon, una joven profesora de inglés de 24 años, que eligió presentarse con un pijama de koala. Su decisión no fue casual: contó que suele tener dificultades para dormir y que buscaba inspirarse en este animal, conocido por sus largas horas de descanso, con la esperanza de lograr un sueño más profundo.
A las tres de la tarde, el parque se convirtió en un gran dormitorio al aire libre. Con antifaces colocados, los participantes se entregaron a la siesta mientras los organizadores monitoreaban su frecuencia cardíaca, buscando señales de relajación y estabilidad que indicaran un descanso efectivo. El primer puesto fue para un hombre de más de 80 años, mientras que el segundo lugar lo obtuvo Hwang Du-seong, un empleado de oficina de 37 años que aprovechó la oportunidad para desconectarse de su exigente rutina. Al finalizar, expresó su alivio y alegría por haber podido recargar energías en un entorno natural.
Más allá de lo pintoresco del certamen, la iniciativa deja en evidencia una problemática profunda: la falta de descanso en Corea del Sur. De acuerdo con la OCDE, el país se encuentra entre los que registran mayores niveles de carga laboral y menos horas de sueño. La imagen de decenas de personas durmiendo sobre el césped junto al río no es solo una postal curiosa, sino también el reflejo de una sociedad donde el ritmo acelerado transforma algo tan básico como dormir en un verdadero desafío, e incluso en una competencia